• 20/agosto/2010 •

A dos décadas de la Convención sobre los Derechos de los Niños

<b>Mahia Saracostti</b><br>Directora Trabajo Social Universidad Andrés Bello.

Mahia Saracostti
Directora Trabajo Social Universidad Andrés Bello.

El 14 de agosto se cumplieron 20 años en que Chile ratificó la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Hoy, los niños (as) menores de 18 años bordean los 4 millones y medio de personas, cerca de un tercio de la población del país. Además, según datos de la CASEN 2009 la pobreza afecta principalmente a este grupo etareo con porcentajes cercanos al 25%. Por ello, el desafío de avanzar en la protección de la niñez está más presente que nunca y requiere ser profundizado.

La Convención Internacional de los Derechos del Niño (CDN) es el primer instrumento internacional, jurídicamente vinculante, que incorpora todos los derechos humanos: civiles, culturales, económicos, políticos y sociales. En 1989, los dirigentes mundiales decidieron que los niños debían tener una convención exclusiva, por precisar cuidados y protección especiales, que los adultos no requieren. Así, se buscaba asegurar que el reconocimiento de que los niños y niñas también tenían derechos humanos.

Chile, al ratificar en 1990 la CDN, asumió el compromiso de rango constitucional, de asegurar a todos los menores del país los derechos y principios consagrados en este documento. Cumplir con ello requiere de un sistema de protección integral a la infancia, lo que implica un cambio en el marco jurídico que rige la relación entre la sociedad, el Estado, la familia y la infancia, parte de un proceso de reconocimiento de derechos y formas democráticas de convivencia social.

En este contexto, me gustaría destacar dos referentes que requieren ser profundizados para responder a la protección social de la niñez: el Programa Chile Crece Contigo y el Programa Habilidades para la Vida. El primero es un sistema de protección integral a la infancia cuya misión es acompañar, proteger y apoyar integralmente a todos los niños y sus familias, a través de acciones y servicios de carácter universal, focalizando apoyos especiales a aquellos que presentan vulnerabilidad mayor.

Chile Crece Contigo, forma parte del Sistema Intersectorial de Protección Social (ley 20.379) y está en línea con los compromisos asumidos por Chile al ratificar la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Puede entenderse, como el inicio de los sistemas de protección social a la infancia, pero su límite en edad deja a parte importante de los niños y niñas del país fuera de la focalización.

Por otra parte, el Programa Habilidades para la Vida, es un modelo de intervención psicosocial dirigido a niños y niñas del primer y segundo nivel de transición de Educación Parvularia, y del primer ciclo básico de establecimientos educacionales municipales o particulares subvencionados con alto índice de vulnerabilidad socioeconómica y psicosocial.

El programa incorpora acciones de detección y prevención de riesgo, estrategias de autocuidado y habilidades para la convivencia de en la comunidad escolar. Activa las redes de la escuela y de la comuna para coordinar acciones de salud mental de niños y adolescentes en interacción con adultos significativos como padres y profesores.

Chile Crece Contigo y Habilidades para la Vida, se presentan como los principales referentes nacionales que más se acercan a la idea de un modelo de intervención biopsicosocial integral. Uno que apunta justamente a renovar los principios de la Convención Internacional de los Derechos de la Niñez que Chile ratificó hace ya 20 años.

Mahia Saracostti.

Publicado: 20/08/2010

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