• 28/agosto/2009 •

A sólo un clic del sexo

<b>Lauren Purcell</b><br>Sexóloga y especialista en Salud Pública (Salud Sexual) de la Universidad de Sydney, Australia. Especializada en la salud sexual y reproductiva de la mujer. Biomedical Science U. de Newcastle, Master of Public Health & Tropical Medicine James Coo.

Lauren Purcell
Sexóloga y especialista en Salud Pública (Salud Sexual) de la Universidad de Sydney, Australia. Especializada en la salud sexual y reproductiva de la mujer. Biomedical Science U. de Newcastle, Master of Public Health & Tropical Medicine James Coo.

Internet se ha convertido en el mejor aliado del sexo, basta sólo con teclear la palabra “sexo” en Google para que aparezcan 97.000.000 entradas relacionadas al tema. Las experiencias sexuales que se pueden buscar a través del internet son muchas y algunas pueden ser más peligrosas que otras, entre aquellas la búsqueda de parejas a través del cibersexo. Estimaciones recientes indican que más de un millón de argentinos practican cibersexo y un estudio australiano señala que son ocho millones los practicantes de sexo virtual en España. En nuestro país, aún no se realizan investigaciones al respecto, por lo tanto, no existe una cifra que cuantifique la situación real.

El cibersexo es una interacción sexual en la que dos o más personas se comunican a través de internet. Los practicantes suelen contactarse mediante diversas plataformas virtuales, en que las más utilizadas son los chats con los conocidos Messenger, Yahoo y Gmail. Para darle más realismo y potenciar aún más este tipo de conducta sexual, los practicantes agregan a sus computadores aparatos como webcam y micrófonos.

La demanda de esta modalidad sexual virtual se incrementa día a día, llegando en algunos casos a convertir a los usuarios de la red en verdaderos adictos al cibersexo. Pero mientras que la adicción al cibersexo sí es una patología, el sólo hecho de buscar parejas sexuales en el internet no se considera una desviación. Incluso el cibersexo puede ser una buena alternativa para aquellas personas que, por alguna u otra forma, no pueden, o no quieren buscar una pareja en el ‘mundo real’, tengan alguna forma de experiencia sexual. Sin embargo, esta práctica conlleva sus propios riesgos.

Claramente cuando se evalúa una práctica como el cibersexo hay que ver el por qué, ya que sí puede ser utilizada por personas con algún tipo de patología sexual, como los pedófilos, entre otros. Pero esto no se toma como la regla normal. El cibersexo puede ser practicado por todo un rango de personas e incluso una gran proporción de sus usuarios son los profesionales.

El cibersexo puede ser inclusivo terapéutico y puede ser recomendado por sexólogos en algunos casos.

¿Pero qué lleva a una persona a buscar contactos sexuales por Internet?

Pueden ser muchas cosas. Algunas personas encuentran tentador el cibersexo porque es como un servicio ‘delivery’ – te llega a tu casa sin esfuerzo tal como la comida rápida. Uno puede disfrutar de una experiencia sexual sin intromisión de nadie, satisfaciéndose uno mismo y sin tener un otro a quien cuidar o por quien sentir responsabilidad y, por supuesto, no hay que arriesgarse y sentirse mal si todo falla.

Algunas personas podrían entrar al mundo del cibersexo porque no están felices en su relación actual, pero tampoco quieren ser infieles (para mucha gente el cibersexo no constituye una base para la infidelidad).

Se estima además que en tiempos como el de la crisis actual, los usuarios de las prácticas como el cibersexo aumentan, ya que, también se usa como una fuente de relajo para enfrentar al estrés.

Otra característica especial del cibersexo que puede ser atractivo para la gente es el anonimato. Dos conocidos se encontraron en un espacio virtual y el anonimato permite jugar con la imaginación y probar cosas, quizás un juego de rol, que muchas personas no se atreven hacer cuando están con una pareja en un lugar físico. El anonimato puede permitir inventar el escenario sexual que a uno le gusta y sin vergüenza de consecuencia.

Todas estas razones tienen que ver principalmente con el deseo y la gratificación instantánea, junto a una motivación por necesidad. El cibersexo es una práctica que puede ser disfrutada por la gente discapacitada o minusválida de alguna u otra forma, por ejemplo. Y no nos podemos olvidar de los personas de la tercera edad. ¿Le sorprenderá saber que algunos estudios han demostrado que los pertenecientes a la llamada tercera edad son uno de sus usuarios predilectos?

En el fondo, el cibersexo no es más que una masturbación mutua. Básicamente es pornografía interactiva en el que el grado de intensidad dependerá de la forma en que se exprese el diálogo, ya sea sólo por texto o incluyendo voz e imagen. De esta manera el cibersexo parece una práctica tan inocente, pero ¿puede llegar a ser peligrosa?

Lo más importante es tener en cuenta que el sexo y la sexualidad son parte inherentes al ser humano, el sexo es parte de la vida, y el cibersexo debería ser entendido como una forma de expresión sexual válida y que está basada en un estímulo virtual. Sin embargo, hay que tomar precauciones y buscar foros seguros para iniciar una práctica delicada como el cibersexo, ya que algunos sitios ofrecen mayor seguridad par su comunidad que otros.

Es importante tener en cuenta siempre que en el internet hay ofertas sexuales de todo tipo, desde compartir parejas, intercambiarlas, sadomasoquismo y también parafilias como los grupos fundadas en diversas prácticas como la zoofilia, y el fetichismo o incesto. Por eso, y como toda experiencia sexual, uno tiene que preguntarse ‘¿qué hay detrás de esto y cuáles son los riesgos?’.

Quizás las personas a cuales esta práctica presenta el más riesgo son aquellas que pertenecen a los grupos más vulnerables – la juventud, la tercera edad, y la minusvalidez.

Puede servir a los papás saber que existen varios sitios dedicados al sexo virtual, incluso algunos están dirigidos especialmente a jóvenes y adolescentes, ya que es este grupo etário -15 a 25 años- es uno que practica de lo que el cibersexo con mayor frecuencia, dado su mayor dominio en tecnología.

Los adolescentes corren un riesgo particular, ya que, por un lado, para ellos no es fácil encontrar un lugar adecuado para tener relaciones sexuales, porque viven con sus padres o porque no cuentan con el dinero suficiente para ir a un motel, y la mayoría de ellos poseen un computador en su dormitorio. Y por otro lado, la adolescencia es una etapa difícil en cual sufre muchas veces la autoestima y para los adolescentes que no están conformes con su cuerpo, por ejemplo, el cibersexo puede constituir una gran oportunidad para experimentar sensaciones placenteras de forma anónima.

El cibersexo debe estar regulado por la moderación para evitar la adicción, la cual puede traer consecuencias propias como el aislamiento. Una persona adicta dedica la mayor parte de su tiempo a la búsqueda y la satisfacción de sus fantasías sexuales. Este tipo de adicción puede generar comportamientos sexuales fuera de lo normal y/o provocar la pérdida progresiva de la capacidad de relacionarse con gente en el mundo físico. Y esto sin pensar en el daño que la adicción al cibersexo puede causar en una relación de pareja estable.

Para las personas que practican, o piensan en probar, el cibersexo, les dejo algunos consejos:

Primero: que todo buscar un foro seguro y siempre tener cuidado con las personas nuevas con quien se encuentra. Nunca compartir sus detalles personales y si vas a utilizar un webcam, no mostrarlo a cualquier persona. Lo que haces en webcam puede ser grabado, duplicado y/o subido a sitios como YouTube, por lo tanto, no hacer cosas frente a la webcam que no quieres compartir con todo el mundo.

Segundo: practicar el cibersexo en moderación para no llegar al punto de adicción, y si estás en una pareja estable asegurase de que tu pareja está de acuerdo con que practiques el cibersexo.

Cabe tener presente además que el cibersexo deja de lado algunos valores que se ponen en juego en la relación física. Sentirse frente a la pantalla para vivir un sueño, sin responsabilizarse, sin arriesgarse, satisfaciendo los deseos más impulsivos… ¿vivir la sexualidad así? Así olvidamos la belleza de sentirnos mujeres y hombres sensuales, y perdemos la oportunidad para expresar nuestra sexualidad de forma integral que incorpora cuerpo, mente y espíritu, y compartir esta experiencia hermosa con otro ser humano que hemos elegido sobre bases de valoración y compatibilidad, pensando en más que la gratificación instantánea.

En definitiva, algunos minutos de placer no pueden reemplazar al placer que puede traer una relación estable que va mucho más allá de la pantalla y la fantasía.

Lauren Purcell.

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