• 29/junio/2010 •

Abuso dentro de la familia

<b>Loretto Torres</b><br>Directora Psicología Universidad San Sebastián.

Loretto Torres
Directora Psicología Universidad San Sebastián.

El abuso sexual infantil es un problema psicosocial que conlleva una serie de implicancias sociales, familiares y en especial en la vida de los niños. Se distinguen dos tipos de abuso sexual, en relación al grado de cercanía y vínculo que tengan los niños con los victimarios. Se habla de abuso sexual extra familiar cuando los niños son abusados por alguien desconocido y habitualmente son casos en que la fuerza, el poder físico y psicológico termina doblegando a las pequeñas víctimas. Estos casos son menos frecuentes, pero a la vez pueden ser muy violentos, incluso con resultado de muerte de los niños. Sin embargo, los abusos sexuales de mayor reiteración ocurren al interior de las familias y en los cuales los niños experimentan la ambivalencia y el dolor de ser dañados por una persona que habitualmente debiera protegerlos. Estos abusos se caracterizan porque se manipula la confianza y la relación afectiva de los niños, generando un proceso abusivo, que comienza con miradas o regalos que tienen la finalidad de preparar el abuso sexual. En estos casos, los niños se sienten intimidados a revelar lo que ocurre a su entorno inmediato, porque el temor y el miedo a develar lo que ocurre los paraliza o bien son muy pequeños como para poder poner en palabras una experiencia que es alejada de su mundo y que muchas veces no logran entender.

En algunos casos, los niños y niñas que logran develar esta situación no siempre se encuentran con los adultos preparados para escuchar, por sus propios temores a los cambios que debe enfrentar la familia, ante el involucramiento del padre, abuelos, u otros familiares. Los adultos de la familia se sienten enmarañados en sus creencias de lealtades, negando la ocurrencia o bien no logrando aceptar estas situaciones como posibles de ocurrir en tu familia. Muchas veces los niños y niñas suelen ser presionados para retractarse o negar su ocurrencia. Esta experiencia es aún más compleja para los niños, ya no sólo son victimizados sexualmente, sino que además son enjuiciados como mentirosos o fantasiosos, y desde el punto de vista psicológico y social, quedan nuevamente expuestos.

Entonces, resulta importante mantener una actitud abierta con los niños, prevenir y fortalecer el autocuidado de los niños, explicándoles que nadie debe tocar su cuerpo de alguna forma que a él o a ella le incomode, y que si esto ocurriera deben contarlo. Pero a la vez, los adultos deben recordar que si un niño lo ha elegido a usted para contar una situación abusiva, él confía en que usted buscará la manera de ayudarlo, partiendo por escuchar sin enjuiciar.

Loretto Torres.

Publicado: 29/06/2010

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