• 07/septiembre/2009 •

Acerca del primer catastro nacional de voluntariado

<b>María Gladys Olivo</b><br>
Directora de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Chile.

María Gladys Olivo
Directora de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Chile.

Es relevante destacar la instancia de la “acción voluntaria “, en este momento de nuestros procesos socio-políticos como país, en que la democracia ha buscado orientar una forma de pensar y actuar, con un tipo de vínculo que recupere los tejidos sociales, fomente la promoción humana y tenga algún impacto en la vida y convivencia colectiva solidaria de nuestras comunidades.

El Informe de Desarrollo Humano de PNUD 2002, señaló que las paradojas de la modernización son los actuales temores de la sociedad en la vida cotidiana, temor al otro; a la exclusión y al sin sentido, teniendo estos tres componentes, una raíz común que radica en pérdida de confianza en los demás, ausencia de sentido de pertenencia, perdida de las certidumbres que ordenan la vida cotidiana, perdida del sentimiento de comunidad y el resquebrajamiento del nosotros; situaciones todas que han entregado como consecuencia el debilitamiento de los vínculos sociales, grados significativos de desconfianza, precaria asociatividad y la descomposición de identidades colectivas.

Hay variados elementos en nuestro ambiente social, que de una u otra forma constituyen estímulos implícitos y explícitos para un funcionamiento individualista, competitivo y autoritario. No obstante, encontrarse éstos, latentes en cada espacio de nuestra sociedad actual, llámese grupos, comunidades, instituciones u organizaciones; desde la visión primaria de las necesidades humanas, se hace cada vez más persistente y necesaria la idea de co-construcción, como posibilidad para el Desarrollo Humano, así como también para practicar en forma consecuente la democracia en los territorios. Es por ello que relevar hoy en día las formas asociativas de carácter funcional o territorial que históricamente han circulado en las comunidades, constituirá un paso importante en la acción social, en la convivencia colectiva y en la recuperación de una relación virtuosa entre el Estado y la Sociedad Civil.

La instancia del Catastro Nacional del Voluntariado, es un paso de acercamiento que ojalá persista como parte de un proceso y no quede solo en el catastro. De esa manera, la iniciativa podría constituirse en un aporte significativo a recuperar formas participativas para la construcción de un proyecto colectivo de país.

María Gladys Olivo Viana.

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