• 07/septiembre/2010 •

Administración en tiempos de crisis

<b>Patricio Gaete Maureira</b><br>Director de Administración. Sede Concepción Universidad San Sebastián.

Patricio Gaete Maureira
Director de Administración. Sede Concepción Universidad San Sebastián.

Las grandes decisiones de administración y finanzas abordan temas múltiples en las organizaciones, desde la infraestructura hasta los servicios básicos de la empresa. Nos movemos, muchas veces, en función de un presupuesto anual que nos recuerda el escenario con que proyectamos –o intentamos hacerlo– el año siguiente.

El “presupuesto”, qué palabra más notable y recurrente en todo tipo de industria, que –más encima– puede interpretarse de tantas formas. Algunos administran pensando en agotarlo, ya que de lo contrario ello puede ser visto como incumplimiento o gestión deficiente; o peor aún, con el temor que “el próximo año me lo van a recortar si no lo gasto completo”. Existen otros que no solicitan mayores aprobaciones: basta que el ítem esté presupuestado para ser sinónimo de gasto realizado. En fin, existen muchas posturas sobre cómo administrar eficientemente los recursos amparados en una mala visión del presupuesto de la empresa.

Ahora: ¿existirá una empresa, corporación o fundación que haya presupuestado el efecto del terremoto en Chile? Por lo menos los organismos estatales no lo hicieron y todo indica que tampoco está en la mente de los privados, más allá de contratar seguros asociados de sus activos.

La labor de los gerentes y directores es compleja en poder soportar las grandes pérdidas producidas y la disminución sustancial de los ingresos reales, combinada con un empeoramiento –muchas veces– de las tasas de incobrabilidad. Es en esta función donde la creatividad y búsqueda permanente de las oportunidades de ahorro, desvío de recursos y reevaluación de las acciones estratégicas toman un gran valor.

Quisiera rescatar la siguiente postura: el presupuesto sigue siendo la “carta de navegación” de las empresas públicas y privadas, donde se ven reflejadas las decisiones estratégicas para el año en curso. No obstante, el criterio y la habilidad presupuestaria nos hacen entender, este año mejor que ningún otro, que el panorama ha cambiado y que los recursos serán destinados a aquellas variables que no provoquen pérdida de valor dada la crisis post terremoto.

Dentro de toda esta ecuación, es un factor relevante el tratar de promover una sociedad más justa y equitativa, con instituciones que funcionen, donde el foco de las decisiones sean las familias más afectadas en periodos de crisis. Por ello, creo también que esta es la oportunidad de que en todas las empresas se fortalezca la responsabilidad social, y que el cambio en las estrategias ante un presupuesto “terremoteado” nos permita mirar las nuevas posibilidades que nuestro rol social puede entregar. Detrás de las grandes decisiones, con toda seguridad, vendrán compensaciones –también económicas– de gran valor para la sociedad.

Patricio Gaete Maureira.

Publicado: 07/08/2010

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