• 11/agosto/2010 •

Aferrarse a la vida

<b>Valeria Clericus</b><br>Directora de Enfermería de la Universidad Andrés Bello.

Valeria Clericus
Directora de Enfermería de la Universidad Andrés Bello.

La sobrevivencia después de un terremoto o un derrumbe tiene que ver con múltiples variables. Entre ellas, el suministro de oxígeno que es vital. Una persona puede vivir sin alimento por varios días, no obstante debe tener oxígeno y agua. En general, no hay una cifra de días pero generalmente el promedio en que la ONU suele suspender las tareas de rescate, en casos de post sismo es de cinco a siete días.

El derrumbe de una mina es diferente, ya que las condiciones son distintas. En este caso, todos los atrapados son de sexo masculino, jóvenes y sanos lo que los hace más resistentes a cualquier evento. Tenemos antecedentes, por ejemplo, del año 1995, cuando una persona fue rescatada de entre los restos de un supermercado que había colapsado en Corea del Sur 16 días antes. En 2004, una mujer iraní sobrevivió nueve días bajo los escombros de su casa tras un terremoto y en diciembre de 2005, en Cachemira, una mujer de 40 años sobrevivió más de dos meses en medio de su cocina luego de un sismo.

La supervivencia por más de dos semanas es posible y hay casos reportados pero son escasos. Esta dependerá del oxigeno, de la condición de salud, de que no se esté lesionado gravemente y de tener acceso a agua. Aunque una persona puede sobrevivir de tres a siete días sin este vital elemento, todo dependerá de la temperatura del lugar en que se encuentre y otras variables como la edad, la calma, determinación y voluntad del afectado que se sobrepone a la desgracia, y que muchas veces no pierde las esperanzas y confía en los equipos de rescate y se aferra a la vida.

Valeria Clericus Abell.

Publicado: 11/08/2010

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