• 11/agosto/2017 •

Agua más blanda

<b>Ximena Hernández</b><br>
subgerenta de Retail de Vigaflow

Ximena Hernández
subgerenta de Retail de Vigaflow

En la mayor parte del país, exceptuando algunos sectores de la zona sur, el agua que usamos en los hogares tiene un alto nivel de dureza. Esto significa que la composición de la misma contiene una excesiva cantidad de minerales, en particular sales de magnesio y calcio.

Al estar los minerales en contacto con las rocas desde su descenso por las montañas, el agua del norte tiene altos niveles de dureza, por lo que los habitantes de esos sectores pueden notar con mayor facilidad sus desagradables efectos.

Además de esto, minerales precipitan o se convierten en sarro, adhiriéndose a los hervidores, lavadoras, duchas y griferías, y obstruyendo y deteriorando estos aparatos con el paso del tiempo. Esta situación puede generar incluso, una baja en la presión del agua y en otros casos el daño puede llegar a tanto, que se deben adquirir nuevos electrodomésticos.

Pocos saben que la única solución que existe en el mercado para tratar el agua dura es el filtro antisarro y el ablandador de agua. Los primeros se instalan directamente en las salidas de agua fría de lavadoras, lavavajillas y calefones, específicamente. Además de reducir el problema de sarro y proteger así los electrodomésticos, permiten ahorrar una cantidad importante de jabón y detergente en cada uso.

Sin embargo, la solución más integral, aunque de mayor valor, son los ablandadores. Éstos se instalan en la entrada principal de agua de la casa y actúan sobre la totalidad de la misma.

Los ablandadores reducen en al menos 25% el consumo de detergente y aumentan la eficiencia energética al evitar que se aíslen por el sarro artefactos como termos, calderas y calefones, resultando una excelente solución para este gran problema doméstico, mucho más habitual lo que pensamos.

 

Ximena Hernández
subgerenta de Retail de Vigaflow

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