• 12/octubre/2010 •

Al rescate de los mineros: “héroes” de la sobrevivencia ¿mediática?

<b>Patricio Celis O.</b><br>Director Psicología Universidad Andrés Bello.

Patricio Celis O.
Director Psicología Universidad Andrés Bello.

La sobreexposición mediática es un tema en sí mismo, hecho característico de un periodismo configurado muy fuertemente en torno al acontecimiento y al valor de la contingencia. Supeditado a las exigencias particulares de alguna editorial o a los intereses publicitarios de algún tipo de empresa. ¿Que hacer? Son las claves de los tiempos, maximizar la obtención de utilidades en todos los ámbitos. Con el accidente en la mina San José, hemos sido testigos, una vez más, de la proliferación de expertos y de la exposición “solidaria y desinteresada” de autoridades, “figuras” del mundo político, actores provenientes desde los más diversos ámbitos de nuestra sociedad.

Ha sido transformado el drama que aqueja a un conjunto de trabajadores chilenos de la minería y sus familias en un espectáculo mediático, de alcance mundial y por lo tanto cualquier exceso pareciera comprensiblemente justificable. Nadie se extraña a estas alturas que información privada, personal, de carácter íntimo y propio de quienes la soportan, haya sido materia de discusión abierta, a través de los medios, donde todos tenemos derecho a opinar seriamente, como expertos, desde una condición que hizo equivalente en forma automática, la posesión de un cierto saber y una especie de “bondad” altruista e ilustrada. Sin embargo, se supone, existen expertos, equipos de profesionales del ámbito de la salud dedicados a la tarea del rescate, de las intervenciones psicológicas requeridas, que deben contar como principio en éste tipo de actos médico-psicológico, el resguardo absoluto de la privacidad de las personas. Discreción, delicadeza y tratamiento sutil de información no ha sido el sello de la difusión mediática de algunos hechos de fuerte efecto subjetivo.

No importa. Es tal el impacto mediático, que en realidad se puede “comprender” y justificar apelando a la lógica de las excepciones. Sin duda, es una situación inédita en la historia del país, y su condición de única y extrema, pareciera justificarlo todo.

En la misma lógica, todos están expectantes en torno al momento “final”, a la operación del rescate final. Se reorganizan los equipos de expertos opinantes y se cuestionan “¿Estarán traumatizados?”, ¿Cuáles son sus condiciones psicológicas”?, ¿Qué hacemos ahora con ellos?, ¿Qué opinan los entendidos? Recientemente alguien proponía hacer equivalente, para explicar esta hazaña de supervivencia, el entrenamiento propio de los mineros con el de los astronautas de la NASA, imagino que era una ironía.

Todo ello, ha hecho olvidar que lo ocurrido nos ha dado un estremecedora lección respecto de las condiciones laborales de amplios sectores de trabajadores de nuestro país. ¿No estamos frente a una lamentable tragedia social que supera los límites cronológicos de ésta puntual y circunscrita? ¡Olvidamos con tanta rapidez!

Los fuegos artificiales de la exposición mediática, del casi “show de talentos” en el ámbito de la sobrevivencia, pueden tener ese efecto: encandilarnos transitoriamente; la obnubilación, la condición hipnótica del psiquismo humano, organizado siempre desde el contagio y la sugestionabilidad.

¿Sobrevivirán los mineros a los efectos de una exposición mediática, “genuinamente altruista y desinteresada”, que no visualiza límites en su supeditación a estos nobles intereses y también a las exigencias editoriales y legítimamente empresariales?

¿Sobrevivirán los trabajadores chilenos de otros ámbitos productivos, que enfrentan condiciones laborales similares, y que arriesgan sus vidas a diario, pero de quienes nada sabemos, debido a que una tragedia de éstas magnitudes aun no ocurre?

Con todo el despliegue escénico; estamos acostumbrado y hemos desarrollado un patrón de relación adictivo con la efusividad y la pirotecnia: es la estética de nuestros tiempos. Ciertamente es ese el momento en el que vamos a actuar, resolver, modificar y contribuir.

Patricio Celis O.

Publicado: 12/10/2010

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