• 10/septiembre/2015 •

Allende, la organización de lxs trabajadorxs y el cambio social

<b>Alfredo Armando Repetto Saieg</b><br><b>teorianacionalypopular.blogspot.com.ar</b><br>Soy chileno y Licenciado en Ciencias Políticas. Estudié en la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, país del que guardo los mejores recuerdos. Me especialicé en Relaciones Internacionales y mayormente me interesan los procesos políticos de mi país en particular y de Latinoamérica en general. Tengo cuenta en Facebook y en FacePopular donde publico todos mis comentarios. He escrito 12 libros. Estos pueden descargarse desde mi blog donde también es posible leer los artículos que semanalmente publico. La dirección del mismo es: //teorianacionalypopular.blogspot.com.ar/

Alfredo Armando Repetto Saieg
teorianacionalypopular.blogspot.com.ar
Soy chileno y Licenciado en Ciencias Políticas. Estudié en la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, país del que guardo los mejores recuerdos. Me especialicé en Relaciones Internacionales y mayormente me interesan los procesos políticos de mi país en particular y de Latinoamérica en general. Tengo cuenta en Facebook y en FacePopular donde publico todos mis comentarios. He escrito 12 libros. Estos pueden descargarse desde mi blog donde también es posible leer los artículos que semanalmente publico. La dirección del mismo es: http://teorianacionalypopular.blogspot.com.ar/

El problema es que lxs asalariadxs aún no somos capaces de organizarnos para dar la batalla central, por la que imponemos el régimen popular. Es decir, el auténtico enemigo de clase- a la patronal me refiero- todavía no se muestra en su máxima violencia porque somos inofensivos. Lo seguiremos siendo en la medida que no estemos en condiciones reales de interrumpir el proceso de acumulación privada del capital. La situación es distinta cuando tomamos conciencia de lo que pasa, cuando reivindicando la emancipación del hombre le damos forma al poder popular. En ese preciso momento es cuando la casta politica, militar y empresarial que nos somete se alza contra nosotros con su máxima crueldad.

Hay que denunciar su política de falsa «conciliación» para en su lugar plantear la lucha de clases, una batalla frontal contra el estéril reformismo que no hace más que prolongar la miseria del pueblo. Tenemos que pasar a la ofensiva, comprometernos para que ahora la (r)evolución sea permanente; no solo en el sentido de que perdure en el tiempo sino también desde el punto de vista de que es un combate que se libra a cada momento, todo el tiempo. Una diferencia entre la revolución burguesa y la del trabajador es que el capitalismo crea en el seno del antiguo sistema otra organización económica que modifica de a poco cada aspecto de la sociedad feudal, arcaica y monárquica. Es decir, los burgueses tenían una sola misión: barrer con las ataduras del feudalismo. Al cumplir lograron intensificar el desarrollo de su modo de hacer las cosas.

Distinta es la situación en que estamos lxs trabajadorxs porque cuanto más atrasado es el país que, en virtud de los zigzags de la historia, arranca con la libertad, más nos cuesta transitar desde las relaciones capitalistas a las socialistas. En otras palabras, a los objetivos destructivos se añaden otras metas, las que son de inaudita dificultad: me refiero a las tareas de la organización pues el éxito dependerá de que el movimiento popular pueda prescindir de la lógica capitalista. Por eso, la política de «conciliación» y de los «acuerdos» con la patronal, nos desvían de nuestra función que no es otra que oponer al capital aquella economía que se basa en el valor de uso de la mercancía. Ahí podremos pensar en términos de respeto por los derechos humanos, es decir, a partir de una posición estratégica que va más allá de la razón capitalista.

La transición no nos conduce a una real democratización. Entonces, hay que insistir en la organización del movimiento social. A pesar de que las marchas son centrales para crear conciencia sobre la urgencia de la transformación, hoy muchxs chilenxs, después de transitar los caminos de un movimientismo en parte estéril, asumimos que la unidad y organización son elementos irremplazables en cualquier proceso revolucionario. Digo que en parte el movimientismo es estéril porque no basta con manifestarnos. Deberíamos actuar respaldados por una estrategia que plantee un cambio social exitoso, que sea protagonizado por un partido de lxs trabajadorxs y conducido por las bases. Ese es el mejor homenaje que podemos rendirle a Allende en este mes de la Patria.

 

Alfredo Armando Repetto Saieg

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