• 18/octubre/2009 •

¿Bachelet conchuda? ¡A mucha honra!

<b>Loreto Ibañez Fontan</b><br>Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

Loreto Ibañez Fontan
Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

Lima, Perú

17 de octubre de 2009.-

Diario La Razón

Portada: ¡BACHELET CONCHUDA!

Lewis Carroll: «¿Para qué sirven las palabras sin imágenes ni diálogos?»

No sé si soy yo, que ahora que me dio por releer a Lewis Carroll, he recuperado drásticamente mi capacidad de asombro, pero lo cierto es cuando leí tal titular, «sorprendida», no fue la palabra exacta para definir el estado en que quedé… la palabra fue más bien «estupefacta». Tan brutal me resultó leer aquello de «¡BACHELET: CONCHUDA!», que juro que la causal que dió pie a tal titular , es decir, la famosa carrera armamentista, pasó drásticamente a segundo plano.

Luego en televisión, por primera vez vi a todos los candidatos presidenciales chilenos saltar en defensa de nuestra Presidenta. Pronto vinieron vocerías, y reclamos y disculpas entre las Cancillerías de ambos países, y una simple palabra, estuvo al borde de desatar el peor de los líos diplomáticos… por suerte todo eso ya está superado.

Pero no es el punto que quiero tocar

Mi primera reacción fue casi un «¡OH!» ante tamaña ofensa… No es que yo me las dé de superpatriota y mucho menos que me declare feminista, pero ¿quiénes se han creído los peruanos para llamar «Conchuda» a nuestra Presidenta?.

Sin embargo conté hasta diez, cosa que recién estoy aprendiendo, por lo que mi segunda lectura fue un tanto distinta (recordé que el peor insulto que un estadounidense puede hacer a una feminista es «Take a pee standig up!» es decir, algo así como «Mea parada»… cosa bastante difícil para un ser humano cuyo cuerpo, anatómicamente, está creado para hacer pipí sentada: ¡entonces, feministas o no, para poder hacer pis, todas las mujeres debemos ser «conchudas»!) …

Y mi segunda lectura fue que en realidad, no son todos los peruanos quienes escribieron el artículo titulando que Michelle Bachelet es una «conchuda»; fue sólo un periodista de uno de los tantos medios de prensa escrita peruanos -en este caso uno de los más sensacionalistas- quien tuvo la osadía de escribir tamaña portada. Pero tampoco fue ese pobre periodista, ya que, como miembros del gremio, todos los periodistas sabemos que, cuando se trabaja en un medio, sobre nosotros, existen editores, redactores y directores, encargados de ligar lo que escribimos con determinada línea editorial…

Fue entonces cuando la palabra «sensacionalista» creció en mi cabeza y se convirtió en «SENSACIONAL»… Es que las palabras están vivas. Ya todos sabemos que con las palabras bien se puede hacer el amor o desatar una guerra, y es la semántica, lo que las vuelve subjetivas.

Asi, el famoso y ofensivo «¡BACHELET: CONCHUDA!» de mi colega peruano, pasó a ser el más hermoso y arcangélico de los halagos… ¡Qué belleza llamar «Conchuda» a una mujer! (aquí hago un alto para recomendar la lectura de la obra «Conchudas», del escritor y dramaturgo argentino Gastón Hache Almada).

Ojalá para insultarnos nos llamaran de ese modo, y es que, si no fuéramos «conchudas»… ¿cómo seríamos capaces de parir? -seguro mi colega del Perú pensó que su mamá era una probeta, o que fue concebido In Vitro, o peor aún, que su mamá, en lugar de parirlo por donde corresponde, lo parió por un «conducto seminal»- (en realidad aquí quería escribir que seguro pensó que su mamá lo parió por el Glande, pero no fui lo suficientemente «conchuda» para hacerlo… perdonen mi falta de valentía)

Mejor aún cuando el «CONCHUDA» es con mayúsculas, porque más hembras nos hace, y si pensamos bien, con todo el criterio semántico del caso, una mujer bien conchuda, es la más mujer entre las hembras, sobretodo si te trata de una Presidenta de la República, pues llamarla asi, es como decir que tiene «las pelotas bien puestas»… ¿Entienden ahora la segunda lectura?… ¡Ya quisiera yo que a diario me dijeran CONCHUDA!, pero ¡ay de aquel «conchudo» (¡he aquí la inversión genérica y gramática del caso y que convierte la palabra en insulto!) que me llame «HISTERICA»… porque si yo fuera la Presidenta de la República de Chile, y el titular de la portada del Diario LA RAZON (¡qué paradójico nombre para el diario!), hubiese sido:

«¡BACHELET: HISTERICA!»… seguro declaro la guerra en dos tiempos, y me pongo lo más «CONCHUDA» que pueda frente a la famosa «carrera armamentista» y para el caso.

¡VIVA BACHELET CONCHUDA! ¡y a mucha honra para Chile mierda!

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, el vocablo «conchudo» en general es usado en América como una forma coloquial para definir a alguien como «sinvergüenza» o «caradura. Sin embargo, recordemos que los Diccionarios también definen las palabras «eufemismos» y «disfemismos», por lo tanto todos sabemos qué quiso decir realmente ese pobre periodista peruano cuando osó escribir «CONCHUDA»… ¡Pensó que era un insulto! Pobrecito: ¡qué equivocado estaba!

«Conchudamente»

Loreto Ibáñez Fontan.

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