• 14/julio/2010 •

Cambio el Municipio por un Gobierno Local

<b>Carlos Livacic</b><br>Sociólogo de la U. Central.

Carlos Livacic
Sociólogo de la U. Central.

En estos tiempos modernos, donde los definimos de actuales, que muestran por parte de cada uno de nosotros el escaso el interés de nosotros como ciudadanos, que no manifestamos demasiado interés por las lides del ejercicio local de poder y acción, puedo señalar, que el derecho a trabajar por nosotros desde la necesidad de resolver la vida de los vecinos, es una labor que no logra acaparar el interés de las grandes mayorías, ni menos la atención de todas las personas comunes y silvestres.

Dicha labor, y a la luz de los resultados expresados en todas las encuestas de participación ciudadana, parece que los intereses de cada uno están en otra dirección, no parece posible, ni menos atractiva, para que al margen de los partidos políticos, puedan emerger liderazgos locales, que aspiren a ocupar el sillón comunal de trabajo y jefatura edilicia. Sin duda, que el poder no debe ser producto del azar, ni menos de personas emergidas de la nada, pero del mismo modo, podemos afirmar que, no son los partidos políticos los únicos encargados de darnos luces respecto a quiénes han de trabajar por el bienestar de cada uno.

Si bien, la sociedad debe estructurarse desde la base misma de trabajo local y ciudadano, articulándose de ese modo, las expresiones de trabajo diario, no deberían quedar fuera de las mismas expresiones, las formas de entender el hacer de manera diversa, creando de ese modo posiciones de opinión y trabajo que pueden recoger otra formas de construir un gobierno local, sin que aquello, quede adscrito a grupos reducidos de poder que resuelven el quehacer de todos entre cuatro paredes.

La participación y la apertura de trabajo, deben establecerse de manera abierta, no populista, a la luz de un programa de desarrollo bien encaminado e informado, que permita hablar, de verdaderos Cabildos comunales, para que los temas del día a día, sean la expresión de participación y de construir de una democracia más genuina.

Considerando todo lo anterior, deberíamos pensar en la definición de ideas de largo plazo, que den cuenta de una acción alcaldicia de calidad, que resuelva en la base las propuestas y necesidades de su sector y desde ahí, proyectare en el tipo de comuna o ciudad a la cual aspiran.

No quisiera suponer que estas ideas, pueden entenderse como la distancia entre la política y los ciudadanos comunes y corrientes, estoy convencido en la participación, como también en que cada uno de nosotros debe involucrarse cada vez más en su sector y lugar de residencia. El problema es que, de momento, mi idea de trabajo está algo lejana a la realidad que vive nuestro mundo político local, porque las buenas personas, no llegarán al poder si no representan el punto de vista de la orgánica política, sea ésta de centro, izquierda o derecha.

Si bien creo que el sistema actual de relaciones que emana de la vida social que llevamos, no facilita para nada la preocupación por este tipo de situaciones, no es menor que, los sectores políticos, tampoco hacen mucho por revertir la situación en este tema, lo cual posterga cada vez más el recambio generacional como expresión palpable en el ejercicio del poder.

Para muestra de un botón, y considerando los últimos cinco procesos eleccionarios en este sentido, es decir, desde el año 1992 en adelante, veamos la dinámica de rotación como expresión genuina de apertura en el ejercicio del poder. Los cambios en este sentido, no obedecen a expresión ciudadana de determinación, sino que, desde una cúpula coyuntural, que nos transfiere nombres y personas que han de dirigir los destinos de cada uno de nosotros, imposibilitando de ese modo, cualquier expresión disidente virtuosa al respecto.

Pero volviendo al punto de partida de esta crónica, es posible pensar en los liderazgos ciudadanos como una idea de base, que contemple los beneficios de la comunidad, sin por ello, prescindir de las articulaciones políticas imperantes. Será posible, que un ciudadano/a común y corriente puedan llegar al poder local, sin antes, tener que hacer todo tipo concesiones con los entramados del aparataje social y político consolidado.

Al parecer, dicha posibilidad está algo lejana de conseguirse, sino, de que manera podemos entender a los eternos de cada lugar, aferrados al poder, más allá de la valoración o no que les podamos tener, ensimismados en el trono, pareciendo que de momento, que poco puede cambiar de esto al respecto.

¡En fin!, pienso en los liderazgos comunales renovados, en un municipio capaz de resolver la vida de las personas, que además, de cuentas del trabajo realizado de manera abierta y concurrente, donde los que trabajen al interior de los mismos, no sólo sean parte de ciertos sectores de trabajo, sino que, representen los intereses genuinos de la comunidad.

Si la expresión local de trabajo, se consolida en el diario vivir, tanto dentro y fuera del municipio, puede que al final de un periodo, todos tengan ganas de venirse a vivir o trabajar a un lugar determinado, que cumplan con estas formas hacer las cosas, y aporten desde la diversidad virtuosa del hacer y de entender el entorno donde queremos vivir. Pienso y creo, ¡que esa puede ser una idea posible!

Carlos Livacic.

Publicado: 14/07/2010

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