• 17/enero/2010 •

Chile 2010: ¡Viva la teoría del caos!

<b>Loreto Ibañez Fontan</b><br>Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

Loreto Ibañez Fontan
Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

«El Caos, pese a lo que muchos no comprenden, no significa «Desorden», sino un efecto de shock para lograr un «Nuevo y mejor Orden»

(Teoría del Caos)

Apenas puedo concentrarme, y no es precisamente por los asuntos de costumbre. Sucede que a través del balcón de «mi» nueva casa, ubicada en el undécimo piso de una punta de diamante desde la cual aprecio Santiago de Chile en su máxima plenitud, hoy puedo apreciar Mi Patria en su expresión plena… desde Plaza Italia (más abajo), hasta avenida Las Condes, el atochamiento de coches es peor al que alguna vez describiera Cortázar; sin embargo hoy, 17 de enro de 2010, los bocinazos, que son miles, van todos al mismo son, lo hermoso está en que nadie lo hace a modo de protesta…

Chile vive un día histórico, pues pasados veinte años, luego que la Concertación, sin más armas que un lápiz y un papel, lograra cambiar otro episodio histórico, pero triste, pues fue hace veinte años cuando Chile, Mi Patria, recuperó su Democracia. (Lo triste no está en que Chile haya recuperado su democracia, sino en el capitulo en que la perdió… o se la arrancaron)

En aquella época, yo muy joven todavía, no tenía la edad suficiente para manifestar cívicamente mis deseos, pero de más está contar que lo que yo deseaba era obvio. «Chile la Alegría Ya Viene»…

Y se supone que vendría. Pero si desde que era apenas una cría, hasta que cumplí los diesciciete años, yo -por mera costumbre, pese a los «bandos» que insistían en llevar una guerra que no entendía- la Democracia me resultó igualmente insípida… desde que la conocí, su sabor era el mismo, con matices, pero sin diferencias ciertas.

De ese modo llegué incluso a pensar en tatuar en mi hombro el símbolo de la Anarquía, y autoproclamarme «apolítica», pese a que técnicamente soy zurda, con ancestros de derecha, pero una izquierda muy diestra y marcada, quién sabe por qué.

Hoy no me siento ni de izquierda ni (mucho menos) de derecha… hoy me siento sedienta y agradecida, y es que recién a mis casi treinta y ocho bien y recorridos años (mucho más allá de la política) pude ser testigo de lo que significa Democracia. Y no quiero hacer aquí análisis lingüisticos ni etimológicos, lo que quiero es dar mi testimonio ante lo bendita que puede resultar el Efecto de una Causa… y la palabra que me viene a la cabeza es Alternancia.

Confieso que, al respecto, hice un experimento sociológico vía Facebook, y lo más curioso es que en ese medio, no soy un grupo, ni mucho menos una página de fans… sólo soy Yo, Persona natural, Ciudadana con Derecho a Voto y a Campaña, y luego de «revidear» la película «La Ola»… me divertí durante toda una semana haciendo la más subliminal de las campañas.

El resultado a esta hora en que escribo, ya está claro… Sebastián Piñera es nuevo presidente de la República e Chile. Lo mágico es que esta vez nadie reclama, y por primera vez, veo que mi Patria se une sin hablar de «ganadores» o «perdedores». ¿Puede haber algo más bello que confirmar que tras la elección de hoy todos los chilenos estamos de acuerdo para hacer de nuestro Chile un país mejor? No, no existe nada mejor… y es que, más allá de cualquier habladuría, los votos emitidos por siete millones, ciento cuarenta y cinco mil cuatrocientos ochenta y cinco ciudadanos chilenos, confirmaron (incluso a mí) cuál es el verdadero sentido de la Democracia: No es armar bandos en contra, sino sumar fuerzas por una misma causa…

¿Qué me emocionó? Las palabras de mi ídola, Michelle Bachelet, saludando al Presidente electo… toda una Doña, Señora, Dignísima: ella entera, sin ninguna farsa. Él, espero sea cierto, agradeciendo su gestión gubernamental y pidiéndole consejos… como si ambos demostraran al mundo que una Patria es como habitar dentro de una misma casa.

Es cierto que tanto mi «conchudísima» (ya saben que ésto no es ofensa, sino mi máxima expresión de halago) y el nuevo Presidente, son vecinos en sus respectivas casas de verano en el lago de Caburga, pero ésto en lugar de provocarme la más mínima sospecha, me devuleve toda la esperanza.

Ya saben que el Periodismo es mi vocación, pero mi pasión real va por las Letras, y si el pasado 10 de enero casi caí estupéfacta al leer la entrevista que el diario El Mercurio hizo a Mario Vargas Llosa, apoyándo a Piñera, hoy confirmo y reconfirmo el valor de las Palabras (de «La Ciudad y los Perros», yo voté por la ciudad)… siempre me cuelgo de una frase célebre que dice «Las Palabras pueden hacer el amor y desatar una guerra», y hoy, esas mismas palabras, representadas en una semántica raya hecha con lápiz gráfito sobre un número tres, me demostraron que la semántica, remada al mismo son, valen mucho más que las palabras… pero también me demostraron que así como, sin modestia alguna, puedo declamar que tengo el Don de la Palabra, modestamente confieso que es todo un agrado asumir que soy apenas una púber sedienta de semántica (bueno… también de Democracia)

No quiero «bandos»; quiero Democracia, y hoy mi Patria, a toda voz, me ha demostrado que ella misma es Democracia.

1.- No me olvido que tengo que pagar una apuesta… tirarme desnuda (aquí casi escribo «empelotas», pero como soy hija de la Dictadura, temí que me censuraran) un piquero al río Mapocho (¡¡¡ojalá nadie se acuerde porque tengo terror a los ratones, y mientras Piñera no lo convierta en un río navegable y no lleno de mierda como actualmente se encuentra, tendré que cumplir mi promesa en bikini!!!)

2.- Confieso que, antes de tirarme al Mapocho, me tiré a la «piscina», y al hacerlo «me mojé el potito», lo que me llena de orgullo, pues al hacerlo reafirmé que tengo una excelente capacidad de proyección (y un excelente «potito»… <si no lo digo yo> …bueno, existen muchos que podrían emitir juicios con conocimiento de causa)

3.- Me queda una pequeña cicatriz, y esa es por MEO ( no se confundan; no es que yo mee por una cicatriz… no olviden que me declaro «conchuda» y si tengo que «mear» lo hago por otra parte)… mi cicatriz se llama MEO, pero sé que, si todo sigue su curso natural, para que mi «cicatriz» desaparezca (de no ser una mujer quien me la borre: L.P … «mensaje de código encriptado»), han de pasar unos cuatro años, para que la propia Causa de mi cicatriz (MEO)… provoque el mágico efecto de borrármela (MEO… por la misma parte, pero en 2014)

No me creo vidente. No soy bruja (es decir, sólo a veces y fuera del horario de oficina), pero ustedes ya me conocen perfectamente…

Loreto Ibáñez Fontan.

Publicado: 18/01/2010

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