• 24/diciembre/2009 •

Coloma y los 40 diputados UDI

<b>Jacinto Gorosabel</b><br>Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

Jacinto Gorosabel
Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

Una de las grandes sorpresas del pasado domingo 13 fue la elección de 40 diputados UDI, un hecho inédito desde 1990. Algunos han intentado explicar cómo el gremialismo consiguió controlar un tercio de la Cámara, atribuyendo este resultado al sistema binominal, al desgaste de la Concertación, a campañas con buen financiamiento, etc. Sin embargo, hasta ahora no se ha dicho con suficiente claridad, que uno de los factores decisivos en este notable triunfo en las urnas de la UDI está en la exitosa gestión que ha desarrollado el senador Juan Antonio Coloma, desde la presidencia de ese partido.

Coloma es uno de los fundadores de la UDI. Como tal, conoce bien a su colectividad y a quienes la integran. Siempre se ha preocupado de la formación política de los líderes gremialistas y ha formado un vínculo de amistad con la mayoría de ellos. Estas relaciones personales que van mucho más allá de la vida partidista, le han permitido saber cuáles son las debilidades y fortalezas de cada uno de ellos, pudiendo orientar eficientemente la selección de los candidatos parlamentarios para cada distrito del país. Y esta es una de las claves del buen desempeño UDI en la campaña parlamentaria pues en muchos distritos el electorado comparó las distintas alternativas que se le presentaron y terminó favoreciendo al representante gremialista por sus cualidades individuales.

Cuando se le ha enrostrado a Coloma la derrota que sufrieron Lavín, Alvarez o Forni, éste ha dicho que asume su responsabilidad de la misma manera en que también se hace cargo de los 40 triunfos en la Cámara baja. Y es justo que así sea, aun cuando las pérdidas mencionadas no puedan imputarse en ningún caso a la directiva de calle Suecia. Los tres candidatos señalados desplegaron un gran trabajo en sus campañas y contaron en todo momento con el respaldo del presidente de su partido. Compitieron fuertemente con candidatos de RN que, como es obvio y natural, también buscaban su elección. Respecto de esto último, algunos lamentan justamente el hecho de que haya existido competencia pues habrían deseado que Lavín, Alvarez, Forni y otros hubiesen tenido contrincantes débiles o derechamente “simbólicos” con el fin de asegurar la elección del aspirante UDI. Quienes critican esta efectiva competencia no reparan en que las victorias obtenidas en tales condiciones siempre terminan afectando al triunfador cuyo liderazgo y capacidad acaban siendo cuestionadas. Tampoco es justo engañar al electorado ofreciendo dos candidaturas cuando, en realidad, sólo una de ellas es real. Cuando RN y la UDI compiten leal y transparentemente gana la democracia y también ambos partidos ya que aumenta considerablemente el caudal de votos para el pacto.

Estas razones son conocidas y compartidas por la mayoría de los militantes gremialistas, no obstante algunos no han dudado en usar estas emblemáticas derrotas para criticar la presidencia de Coloma pues, como es legítimo, aspiran a encabezar ellos mismos a la UDI. No hay nada malo en que algunos diputados ambicionen reemplazar a la actual directiva. Lo reprobable es que para allanar ese camino se manipulen interesadamente los resultados electorales, enfatizando las derrotas y minimizando o relativizando las victorias.

Los detractores de Coloma, a través de declaraciones “en off” a la prensa, también señalan, como argumento para sustituir a la actual directiva, que la UDI necesita un presidente de partido “fuerte” frente a un eventual gobierno de Sebastián Piñera pues, según ellos, se necesitará una “muñeca dura” para negociar el gabinete. Esta posición es equivocada pues en primer lugar resulta inmoral presionar por cargos a Piñera a cambio del apoyo de la UDI ahora o en el futuro. En segundo lugar, es inconsecuente objetar el “cuoteo” que hace del poder la Concertación y, al mismo tiempo, esperar que un futuro gobierno de la Alianza repita el mismo vicio. Y, en tercer lugar, el verdadero liderazgo no consiste en imponerse sino que en influir eficazmente logrando consensos y acuerdos provechosos para ambas partes. El estilo de liderazgo de Coloma no coincide con el del tradicional caudillo político o cacique criollo acostumbrado más a mandar que a escuchar. Los nostálgicos de esa escuela parecen olvidar que los peores capítulos de la historia de los últimos 20 años de la derecha fueron causados justamente por dirigentes “duros” y “fuertes” de ambos partidos. Justo cuando después de 50 años la derecha está a punto de volver a La Moneda, nada más torpe e imprudente que propiciar nuevamente los conflictos y las peleas entre RN y la UDI promoviendo el liderazgo de “hombres duros”.

La UDI del 2009 es distinta a aquella fundada por Jaime Guzmán. Aunque su proyecto político original se mantiene en esencia, hoy la integran personas de diferentes credos, sensibilidades y formas de vida. Si la UDI quiere seguir siendo un partido influyente y exitoso tiene que saber soltar el peso muerto de los dogmatismos añejos para adaptarse al nuevo Chile que es diverso, flexible y plural. Esto último, parece entenderlo muy bien Coloma y eso no les gusta a algunos.

Jacinto Gorosabel.

Publicado: 24/12/2009

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