• 30/septiembre/2010 •

Congreso y transparencia

<b>Eduardo Yáñez Morel</b><br>Empresario agro-industrial, panelista de diversos programas de TV. Defensor de los derechos ciudadanos, especialmente de la Libertad de Expresión. Presidente del Comité Pro-Defensa Ciudadana.

Eduardo Yáñez Morel
Empresario agro-industrial, panelista de diversos programas de TV. Defensor de los derechos ciudadanos, especialmente de la Libertad de Expresión. Presidente del Comité Pro-Defensa Ciudadana.

El Poder Legislativo acaba de aprobar en forma transversal una ley que fomenta el secretismo y lesiona la transparencia.

Esta disposición firmada por parlamentarios de todos los sectores, prohíbe el ingreso de público a las comisiones de trabajo y, peor aun, establece que las grabaciones o apuntes de estas sesiones, no serán públicas.

Así las cosas, los parlamentarios logran un anhelo largamente deseado. Trabajar a espaldas de la ciudadanía. Tranquilos, sin tener que rendir cuentas a nadie. El diputado Guillermo Ceroni, lo explica claramente, “De esta manera, el debate se puede dar en forma más tranquila y sin presión, para que el legislador emita sus opiniones”. A puertas cerradas por supuesto.

Esta ley es contraria a todos los avances en materia de transparencia que Chile ha logrado en el último tiempo. Raúl Urrutia, presidente del Consejo para la Transparencia, dijo e una entrevista en el Mostrador que “el poder que más ha costado que se incorpore a la transparencia, ha sido el poder legislativo”.

Desgraciadamente pareciera que muchos parlamentarios, al llegar a posiciones oficiales de privilegio olvidan que ellos son servidores de la ciudadanía, no sus amos.

En sociedades libres y democráticas, este tipo de leyes son consideradas inconsistentes con la libertad de información y prensa. Nuestro periodismo, como delegado del pueblo, tiene que hacer cumplir su rol de perro guardián no la de un perrito faldero. Los medios de información no deberían aceptar transformarse en un megáfono de versiones oficiales emitidas por congresistas enemigos del escrutinio público.

El Congreso es un lugar público, habitado por personas públicas, que la ciudadanía elije y remunera para hacer las leyes que nos afectan a todos. Su trabajo es y debe ser público. El secretismo debe ser siempre la excepción y no la regla.

Ese Chile moderno, que tanto se desea, pierde terreno con esta nueva medida del Congreso. Más que una lastima, una vergüenza.

Eduardo Yáñez Morel.

Publicado: 30/09/2010

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