• 19/abril/2010 •

Contra Memoria Chilena

<b>Hugo Llanos</b><br>
Director del Departamento de Derecho Internacional de la Universidad Central y miembro de la Comisión que analiza el conflicto marítimo con Perú.

Hugo Llanos
Director del Departamento de Derecho Internacional de la Universidad Central y miembro de la Comisión que analiza el conflicto marítimo con Perú.

“El gobierno de Chile hizo entrega en La Haya, a la Corte Internacional de Justicia, con fecha 9 de marzo de 2010, su Contra Memoria, respondiendo así a la Memoria peruana.

Cabe ahora que se reúnan las partes en la controversia, a acordar, con la Corte Internacional de Justicia, los plazos para los siguientes trámites de réplica y dúplica, antes de entrar a la fase oral que establece el procedimiento a seguir ante el más alto tribunal de justicia.

La argumentación que se expone en la Contra memoria chilena, fundamentada adecuadamente en las distintas pruebas que presenta, es de una solidez tal, que resulta suficientemente convincente, para que la CIJ decida a favor de la tesis chilena sobre la mantención del actual límite marítimo con Perú: paralelo 18º 21´03”

Es muy relevante destacar el tratamiento dado por la Contra memoria, –Sectión 4 The Broad Historical Context del Chapter I Introduction– a la parte de la Memoria peruana, que buscó enfatizar los aspectos históricos de la relación chileno-peruana, bajo un prisma parcial y negativo.

La Contra Memoria rehúsa entrar en el escenario planteado por Perú, por lo que descarta de raíz el escenario al cual Perú quiso llevar a nuestro país.

Los diferentes capítulos de la Contra Memoria, demuestran en forma inapelable las contradicciones en que incurre Perú al invocar argumentos que se oponen radicalmente a la conducta mantenida por él, a lo largo de estos años, y que comienza, en 1947, con la dictación de su Decreto Supremo Nº 711, que señala una línea imaginaria paralela a las costas del territorio peruano “trazada sobre el mar a una distancia de 200 millas marinas medidas siguiendo la línea de los paralelos geográficos”.

El análisis que efectúa la Contra Memoria de los dos tratados cuestionados por Perú, -la Declaración de Santiago sobre Zona Marítima, de 1952, y el Convenio de 1954,sobre Zona Especial Fronteriza Marítima-, y el comportamiento peruano que la Contra Memoria saca a relucir, manifestado en múltiples instancias, no sólo en el período de la elaboración de estos dos textos legales sino, y esto es decisivo, en su aplicación, demuestra la absoluta inconsecuencia de la tesis que Perú hoy, trata de sustentar.

Es necesario resaltar que Colombia, antes de adherir a la Declaración de Santiago, consideró que ésta constituía un tratado de delimitación entre Chile, Perú y Ecuador, y aplicó la terminología legal del artículo IV de dicha Declaración, esto es, la línea del paralelo, en el tratado de límite marítimo con Ecuador, de 1975. Asimismo, la Contra Memoria demuestra, en la Sección 2.202 y siguientes, diferentes casos internacionales en que se aplicó el mismo sistema de paralelo para la delimitación marítima, del efectuado entre Chile y Perú. Igual reconocimiento es exhibido por parte de las Naciones Unidas, y de un sinnúmero de autores de gran prestigio internacional, que se citan.

En efecto, Perú aceptó, sin mayor discusión, el paralelo del Hito N° 1, en las situaciones que exhibe la Contra Memoria, principalmente en el caso del incidente del barco de la Armada peruana, Diez Canseco, y los acuerdos logrados por la Comisión Mixta Chileno Peruana., en 1968 y 1969, para señalar el límite marítimo y materializar el paralelo que pasa por el Hito Nº 1, paralelo 18º 21´03”. Además, consta el

reconocimiento peruano de que la Declaración sobre Zona Marítima de 1952, tiene el carácter de tratado internacional.

En el Capítulo IV The parties`maritime boundary has been settled by treaty, la Contra Memoria aplica impecablemente el sistema de interpretación contenido en los artículos 31 y 32 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, de la que son Partes tanto Chile, como Perú.

No queda lugar a ninguna duda, después de la lectura de este Capítulo, que las reglas de interpretación de dicha Convención de Viena se aplican íntegramente a la lectura que hace Chile de la Declaración de Santiago sobre Zona Marítima, de 1952, ydel Convenio de 1954,sobre Zona Especial Fronteriza Marítima

En efecto, el sentido corriente del texto de la Declaración de Santiago,- que se refiere al paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre de los Estados respectivos, delimitándose así la zona marítima general de los países partes, quedando delimitados también los espacios marítimos a ambos lados de los respectivos paralelos-, y del Convenio de 1954, en su contexto,- en éste basta leer su título para entender que existe una zona fronteriza marítima, y en que uno de sus considerandos se refiere a “las violaciones de “la frontera marítima” y ,además, su artículo 1º establece claramente el paralelo que constituye el límite marítimo entre los dos países( Chile- Perú y Perú- Ecuador); los fines y propósitos de estos dos textos legales,- el de la Declaración de Santiago: reclamar zonas marítimas sujetas a la soberanía y jurisdicción de los Estados Partes”, hasta una distancia mínima de 200 millas marinas desde las referidas costas”, y el del Convenio de 1954,- crear una zona de tolerancia a ambos lados del limite marítimo entre los Estados Partes-, los acuerdos posteriores de ambas Partes relativos a la interpretación de la Declaración de Santiago -de 1968 y 1969-, la práctica ulterior de las Partes en la aplicación de dichos tratados, -la Resolución Suprema del Perú, de 1955, el Memorando peruano dirigido a Chile, de 1962, el Memorando peruano dirigido a Chile, de 1966 ( el incidente Diez Canseco, los reclamos peruanos por las transgresiones del espacio aéreo peruano que cubre el espacio de sus 200 millas y otros)-, los trabajos preparatorios de la Declaración de Santiago y del Convenio de 1954, los que se refierena que se debió a la iniciativa ecuatoriana el establecimiento del paralelo como el límite marítimo entre los tres países-, y las circunstancias que se tuvieron en cuenta al suscribirse ambos tratados. Todo ello avala, en forma contundente, la invariable posición chilena en defensa de la existencia de un límite marítimo con Perú, y deja en evidencia la débil posición de este país, al desconocer sólo ahora dicho límite, desconociendo el respeto que ha tenido de él, por un extendido lapso de tiempo.

En resumen, la Contra Memoria chilena aborda exhaustivamente todos los puntos en discusión del actual diferendo marítimo con Perú, con fundamentos tales que debería asegurar un resultado exitoso ante la Corte Internacional de Justicia”.

Hugo Llanos.

Publicado: 19/04/2010

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