• 04/agosto/2009 •

¿Control de armas?, no gracias

<b>Eduardo Yáñez Morel</b><br>Empresario agro-industrial, panelista de diversos programas de TV. Defensor de los derechos ciudadanos, especialmente de la Libertad de Expresión. Presidente del Comité Pro-Defensa Ciudadana.

Eduardo Yáñez Morel
Empresario agro-industrial, panelista de diversos programas de TV. Defensor de los derechos ciudadanos, especialmente de la Libertad de Expresión. Presidente del Comité Pro-Defensa Ciudadana.

Reconozco que soy absolutamente contrario a cualquier tipo de violencia, más aun cuando se trata del uso de armas de fuego. Nunca me gustaron las películas de vaqueros, tampoco las de gansters. Me molesta el ruido de las pistolas y soy alérgico a la pólvora.

En los últimos 5 años, he sido asaltado en tres ocasiones. Francamente, no me importa nada la perdida material fruto de estos asaltos. Lo que no se logra olvidar es el temor y las pesadillas recurrentes.

El frió cañón de una escopeta apoyada en mi cien, mas lo llantos de seres queridos, sumado a la impotencia mas absoluta. Me llevaron a estudiar el tema del control de armas.

Aquí algunas conclusiones:

Así como las leyes de fijación de precios, jamas se ha logrado controlar la inflación, el control de armas, en ninguna parte del mundo, ha disminuido la delincuencia. Parece irónico, pero muchas veces las prohibiciones o restricciones dictadas por ley, tienen el efecto inverso.

En Suiza por ejemplo, todo hogar esta obligado por ley, a mantener un arma automática operativa y con suficiente munición. Dicho país cuenta con la mayor cantidad de armas privadas per capita. Sin embargo tiene una bajisima tasa de crímenes perpetrados con armas de fuego. Israel esta en segundo lugar. Dinamarca y Finlandia están en tercer y cuarto lugar en armas por habitante. Todos ellos cuentan con insignificantes índices de delincuencia. Usted podría argumentar, con toda razón, que estos países no tienen los mismos problemas que Chile. No se engañe.

México tiene leyes muy restrictivas en materia de armas de fuego, sin embargo lidera el ranking de delincuencia a nivel mundial. El caso de Australia es otro ejemplo, en 1996 se estableció por ley el control de armas, un año después los delitos con armas de fuego aumentaron 44%. La semana pasada el Senado Italiano aprobó relajar las restricciones al control de armas y fortalecer la legítima defensa.

Nueva York tiene una estricta ley de control de armas, sin embargo esto no impidió que Mark David Chapman asesinara de un balazo a John Lennon. Washington DC, la capital de los Estados Unidos, tiene el control de armas, pero John Hinckley Jr. igual le metió una bala a Regan.

Los ejemplos abundan y las estadísticas aburren. Si quiero afirmar con toda seguridad que en los últimos 150 años, no existe ni un solo caso, en que al aplicar restricciones a la venta legal de armas o restringir a la población en su derecho a una defensa proporcional y legítima, se haya logrado la disminución de la delincuencia o de los crímenes violentos.

La razón para lo anterior, es porque las leyes de control de armas actúan y restringen gravemente a los individuos que obedecen la ley y por lo tanto no tienen efecto alguno en los delincuentes. Es más, permite a los criminales actuar sobreseguro.

Por otra parte, al establecer trabas mas allá de lo razonable para la compra y mantención de armas de fuego por quienes no buscan sino defender su vida, la de su familia y su propiedad, pone en serio riesgo el derecho a la legítima defensa, por cuanto la forma de repeler la agresión, o bien no existirá, o carecerá de absoluta proporcionalidad.

Eduardo Yañez

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