• 01/febrero/2010 •

¿Crisis de los cuarenta?

<b>Loreto Ibañez Fontan</b><br>Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

Loreto Ibañez Fontan
Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

¿CRISIS DE LOS CUARENTA?

Las hembras somos fértiles toda la vida.

«El paso del tiempo enturbia la razón; la intuición en cambio

con el tiempo se hace transparente»

(Del libro «De la Mano con Frasquito». J.J.B)

¿Si les dijera que soy capaz de leer el diario de mañana? ¿Lo creerían?

Pues yo tampoco. Pero acabo de sufrir una crisis de pánico que, en lugar de mantenerme aterrada, me ha puesto sacramente los pelos de punta.

Escribo justo el día en que cumplo 38 años, y para mi propia sorpresa y curiosidad, lejos de iniciar una crisis pre-cuarenta, he reaccionado como jamás imaginé… mi cuerpo no es el mismo que hace veinte años, es claro, pero la experiencia adquirida, hace de la ecuación «cuerpo-años», un verdadero regalo.

En fin. Como digo siempre, no estoy aquí para narrar asuntos personales, sino, para -de cualquier modo- dar una suerte mínima de aporte a quienes me leen por razón alguna.

Sucede que soy y me siento una «acontecida». Muchos saben que he tenido una vida «azarosa», con períodos de buena y mala fortuna, pero para mi propia ventaja, he aprendido que si existe una buena película se llama «La Vida es Bella», y esa es mi política de vivencia.

Para no alargar el asunto, resulta que hoy, como les cuento, casi me viene una crisis de pánico, aunque tal definición de pánico, fue más bien de asombro mayúsculo…

Como cada domingo, leí toda la prensa nacional y extranjera que el tiempo me permitió degustar sin dejar mis haberes cotidianos, y ¡Oh! ¡Sorpresa!… me quedé en Chile, y para más remate, en un suplemento femenino.

No van a creerlo:

Diario La Tercera.

Domingo 31 de enero de 2010 (mi cumpleaños número 38)

Revista Mujer

página 30

Autora: Sonia Lira

«EL PODER AFRODISIACO DE LOS CUARENTA»

¡Ni yo lo creía!… un reportaje escrito por alguna colega a quien no conozco que me vino como el mejor de los regalos: perfectamente redactado, entretenido, con datos sobre estudios históricos y sicológicos al respecto… ¡una maravilla!

Recordé entonces algo que escribí hace un tiempo, a modo de «autoterapia» para no deprimirme cuando a mí me tocara entrar en tal rueda.

» SE INVOLUNTARIA , SE FEBRIL»

Sé involuntaria. Sé febril.

Olvida sobre la cama hasta tu propio nombre.No pidas. No preguntes.

Arrebata y exige.

Sé una perra. Sé una alimaña.

Resuella, busca, abraza, gime.

Atérrate, mete la mano en el abismo.

Remueve tu deseo como una herida fresca.

Piensa o musita o grita ¡Venganza!

Sé una perdida, mi amor, una perdida.

En el amor no existe lo verdadero sin lo irreparable.

Después yo escribía en mi artículo…

«(Ella) metió sin querer un dedo hasta el nudillo en la dulce crema blanca, fría, suave y espesa, y experimentó una sensación deliciosa. El sabor de la leche condensada -la última dosis devorada a hurtadillas y sin remordimientos- conquistó en un instante su memoria, llenando su su boca de placer.

Desconcertada, llevó el tarro a su cuarto y repitió el ejercicio, pero esta vez… con toda la mano, y la introdujo entre las paredes de la lata hasta la muñeca. Luego la quitó lentamente, para ver cómo las gotas chorreaban y caían desde las puntas de sus dedos, que otra vez se zambullían en el interiro con un sordo gorgoteo.

Repitió ésta última acción varias veces, y después, tomando precauciones para no mancharse, levantó la mano empapada y se embadurnó completamente la cara. Corría agosto, era un domingo frío y casi soleado, quién sabe después de cuántos centímetros cúbicos de agua caída, en una de esas pocas lluvias de ese invierno tan extraño como las feromonas que su cuerpo exudaba mientras jugueteaba con la pegajosa leche condensada, que al final más allá de sus dedos, sus manos, su boca y su cara, escurrió por todo el resto de su cuerpo sin importar un pito que más tarde tuviera que cambiar las sábanas…»

Según Héléne Cixous, cualquier cosa que tenga que ver con el cuerpo, ya sea fisiológica, libidinosa o imaginaria, es digna de exploración y de ser articulada a nivel real o simbólico.

En segundo lugar, el cuerpo femenino, no sólo se inscribe, sino que debiera expresarse con toda libertad, destacando su erotismo inherente («joussance»), asunto que, curiosamento, sólo ocurre en las ceranías de lo que algunos pesimistas llaman «la crisis de los cuarenta»… ¡Grave error!

¿Qué chica de veinte se erotiza a solas un domingo jugueteando con leche condensada?

¿Qué chica de veinte puede hablar sin considerar obscena la palabra «puta» cuando la pasión le arrebata toda vergüenza en la cama?

Yo creo que, cualquiera sea la edad, todas (¡más o menos casquivanas!) tenemos algo en común: somos mujeres, pero si estamos rodeadas de un entorno que constantemente te está recordando que ya tienes 40 años y que estás en caída, debes saber que no es verdad, estás en la plenitud de la vida, estás donde toda persona desea estar.

Tienes la madurez para saber lo que te hará bien, lo que te puede dañar… en tus manos está el no dejarte caer en ese juego de palabras… Miren hombres y mujeres: CRISIS… ahora lean otra vez y quédense con ésta: CRECES.

Mujer: Mírate al espejo, piensa que has crecido en años pero también en belleza y sabiduría. Las mujeres de más de 40 tienen aún más ventajas pues descubren que se puede hablar de temas interesantes sin parecer aburridas, ya tienen las experiencias de la juventud. Y aún reconociendo que todas tenemos nuestras propias etapas, cada una de las vividas tiene algo hermoso que te deja muchas experiencias ricas en vivencias.

Bien es cierto que, por el otro lado, siempre hay personas negativas que pueden estar diciéndote en todo momento que «ya no estás edad», «que eso no es para ti»… pero sonríe que son ellos los equivocados.

Tú (Yo) eres bellísimamente sensual, y con los años cada vez se te notará más esa belleza. Si ríes con frecuencia, sí estas de buen humor eso se reflejará en tu cutis, en tu cabello, y te mirarás al espejo y te encontrarás más interesante… A los cuarenta -seguro que lo sabes- son los jóvenes quienes más pretenderán seducirte.

¿Que tienes más de 40?

Pues «Enjoy and Welcome»: ¿A quién le importa los años?

Entiende, estás mejor que nunca. Esto es un secreto sólo para hembras: según las estadísticas, es precisamente alrededor de los cuarenta, cuando la mujer logra el justo equilibro entre belleza y experiencia.(Esther Feldman, guionista argentina de Lalola, citada en el reportaje de la revista Mujer que ya les mencionaba, señala que, de acuerdo a un estudio realizado por Health Plus, el 77% de las mujeres, disfruta más del sexo cuando alcanza las cuatro décadas, y el 45% de las hembras, tiene mayor apetito sexual que cuando eran más jóvenes).

Y es que según los estudios sobre sexualidad femenina, a esa edad se concretan todas las habilidades antes ocultas.

En la escuela de Antropología de la Universidad de Palo Alto, California, un estudio realizado por el sociólogo James Stwart, junto a sus alumnos de postgrado, señala que a los cuarenta, las mujeres casadas, tienen sus primeras propuestas para aceptar a un amante, y acepten o no, no son ellas quienes buscan ese tipo de relación.

«Frívolamente» hablando, Sex and the City, no fue un éxito por llevar a la pantalla historias reales sobre veinteañeras. ¡Son los cuarenta los años del erotismo mágico! (si eres casada, aunque tu marido lo pida, si lo llevas largo, no te cortes el cabello; y si lo llevas corto, no lo dejes crecer… sólo «despéinalo)

La mujer reclama su derecho al placer, especialmente las que tienen una visión positiva de su cuerpo, sin importar las ideas impuestas sobre belleza y juventud.

Es importante que las mujeres sean autónomas en su propio placer y sexualidad. Sobre los cuarenta años ya no están para satisfacer las necesidades de nadie, están para compartir, desear y vivir experiencias sexuales propias con la pareja.

A los 40 no sólo se tiene un largo camino recorrido, sino un largo camino por delante.

Las mujeres somos fértiles toda la vida. Cuando ya no podemos engendrar hijos, engendramos proyectos de todo tipo, le damos un rumbo inesperado a la vida, sacamos a relucir ese aspecto de nuestra personalidad que teníamos escondido, descubrimos virtudes y capacidades que antes no hubiéramos osado develar.

Si se dan cuenta esta es la edad en la que prácticamente se puede recomenzar una segunda vida, en la que se puede hacer todo cuanto de jóvenes se deseaba pero no se hizo por falta de medios o experiencia…

Otra vez mi admiración y agradecimiento a la periodista Sonia Lira (¡si alguien la conoce, dígale porfavor que me llame por teléfono!)

De sus palabras confieso que me emocioné al leer un párrafo magistral:

«Convertirse en una «señora de las cuatro décadas dejó de ser sinónimo de jubilación anticipada. A tal edad dejamos atrás las culpas y nos preocupamos más de nosotras mismas. ¿Arrugas? Claro, desatan una cualidad: la experiencia, que -ojo- no es lo mismo que senescencia»

¿Lo ven? ¿Entienden ahora por qué deseo tanto llegar a los cuarenta? ¡Me queda poco y me creo la muerte! Los invitaré a una gran fiesta. (También recibo invitaciones… ¡no olviden que los cuarenta duran toda una década!)

Loreto Ibáñez Fontan.

38 años de edad (¡a mucho orgullo!)

Publicado: 01/02/2010

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