• 05/abril/2010 •

De conejos y resurrecciones

<b>Loreto Ibañez Fontan</b><br>Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

Loreto Ibañez Fontan
Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

Hasta ayer, craneando sobre el tema elegido para este artículo, me dí mil vueltas despotricando contra Dios y los conejos en Pascua de Resurrección. Como es habitual los domingos, mi estado de ánimo está muy lejos de la docilidad de una conejita (no ha de faltar -ni yo misma- el que recuerde al pobre de Hugh Hefner, pero confieso que, a estas alturas, es Heidi Fleiss, mi ídola en asuntos relacionados… no necesito un disfraz de chica Playboy para mis andanzas).

Todo iba mal, y ya me esperaba que, de llegar huevitos de chocolate,a excepción de los que compré para mis hijs y sobrinos, los que me llegaran a mí, serían si duda alguna, del Bitter más Bitter… amargos huevos para un domingo de Resurrección.

Ya saben que no puedo vivir sin cuestionar, y en la medida que envejezco, por mucho que me escudo en la «experiencia de los años», a veces me sorprendo de los recónditos lugareshasta los cuales puede llegar mi imaginación, pero me perdono en seguida, cuando recuerdo que Sor Juana Inés de La Cruz, la llamaba «La Loca de La Casa», aunque así, aunque de modo ignorante me llamó un par de veces mi ex marido, no creo en la existencia de mejor definición para la capacidad de imaginar… es propia, secreta, íntima, sin límites, y si lo dijo una monja como ella, ¿cómo no recurrir a sus palabras al hablar de Pascua de Resurrección?

Ando obvia, es cierto, pero las hembras somos de luna, y yo no puedo excluirme… por eso, durante todo el fin de semana, me pregunté, en qué pensaba el supuestoDios cuando decidió sacrificar la vida de su supuesto hijo (ya saben también que yo pienso que Dios es un hermoso invento social -quizás mujer, de ser real- y su hijo, un hombre, demasiado adelantado para su época… ¿pero qué padre o madre sacrifica a su hijo así sea por un fin mayor como la humanidad completa? Yo ni a cañones, pero no soy Dios (aunque aún a veces me griten «ídola» cuando paso frente a una construcción casi a mis cuatro décadas).

En fin, de ser cierto, pobre de Cristo, y pobre de Dios, que a estas alturas sería condenado como autor intelectual de parricidio.

Sin embargo, algo que no sé, me cambió la perspectiva, y la Resurrección me hizo un sentido tan bello como el que me hubiera explicado mi queridísimo Padre Renato Poblete… sin muerte no hay Resurrección, y si una de mis frases célebres favoritas es de Nietszche (¡contradictorio total, pero no pueden negar que aplica!) «LO QUE NO MATA FORTALECE»… ¿Habrá muerto realmente Cristo? quizás no, y sólo estuvo a punto, pero celebrar una Resurrección, me parece arcangélico y divino, sin importar mis propios cuestionamientos.

Y es que los seres humaos resucitamos día a día, como resucita nuestro país cada vez que le dan de «upercup» y «gancho»… eso es innegable. Yo hago lo mismo, y sé que cada uno de ustedes, en el terreno de lo inconfesable, estará de acuerdo conmigo.

Por eso, me dejé de jodas con Dios, Cristo y Resurrecciones, y me fui a investigar a ese conejo que trae huevos de chocolate a los niños… entonces sí colapsé, pues a mí pueden venirme con teorías científicamente explicadas, pero lo inexplicable, me parece casi un delito como el «Cuento del Tío».

¿Quién es este conejo? Diré que acepto sin crítica alguna toda fiesta inventada, así sea publicitariamente para entretener a los niños, pero aquí, entre adultos, me parece que este Conejo de Pascua es un maldito aparecido…

Según la inglesa Eileen Yaeger, investigadora de mitos y leyendas europeos, el Conejo, un animal muy fértil (de hecho no tiene época de celo, y las hembras se preñan cada vez que tienen el útero vacío para parir hasta 24 crías en una sola camada, tras una cópula fugaz que dura entre 36 y 44 segundos con el macho respectivo, tras un período de gestación que no alcanza los 30 días), era el símbolo terrenal de la Diosa Eatstre, a quien los países nórdicos dedicaban el mes de abril. La tradición fue introducida en Estados Unidos por inmigrantes alemanes que la llamaban «»Oschter Haws», una especie de equivalente a la llegada de Papá Noel. Así, se suponía que era un conejo (y es hasta nuestros días), el que, cada Pascua de Resurrección, reparte huevos a los niños. En principio eran huevos de gallina u otras aves pintados de colores, más tarde fueron de chocolate.

Me pregunto… si el conejo es el animal más fértil de la tierra, ¿qué tenía que andar robando los huevos de los pobres pajaritos que serían los primeros en nacer en la primavera europea? De ser así, llamaría yo al famoso conejo con un calificativo muy grave, pero no voy a caer en tentaciones.

Por otro lado, la palabra Pascua, proviene, según la Biblia, de la raíz «psh» (cojear, andar con muletas, saltar). Por eso dicen que Dios omitió y saltó las casas donde no se celebraba Pascuas (Ex 12.13.23.27), aunque otros han querido derivar su etimología del acádico pasádu (calmar, apaciguar) o de una raíz que significa «golpe»

¡¡¡GOLPE!!! He ahí la respuesta a mis dilemas… valga bien la Resurrección que a todos nos viene bien, pero muera el conejo (propongo cambiarlo por un animalito menos cínico y menos sexuado), pues si tal como robaba los huevos de las aves que estaban a punto de nacer… ¿Se imaginan hubiera robado los huevos del AVE FENIX? El famoso conejo nos friega la Resurrección a todos, Jesucristo incluido, y a las pailas se nos va la teoría Cristiana por causa de la pagana y quedamos todos pagando… Conejitas Playboy incluidas, Hugh Hefner en bancarrota, Heidi Fleiss en la Penitenciaría de Hollywood y nuestros pobres niños buscando y buscando huevos que jamás encontrarían…

Parece que mis huevos de chocolate Bitter estaban realmente amargos, pero así sucede a veces como con el «Triple Sec», o el «Amargo de Angostura»…

Como sea creo y doy gracias por la celebración de Resurrección, pero si como dice Andrenio, «decir mentiras, no es lo mismo que mentir, como en otras materias, es la disposición interna la que permite trazar límites y establecer distinciones»… Viva la Resurrección (que bastante falta hace a Chile), pero «mala cueva -dijo el conejo- y se cambió de hoyo… y permítanme decir que muchos «huevos» he tenido para compartir mis más imaginarias e ilógicas confesiones.

Desde El Molle, en el Valle de Elqui, Atentamente, Resucitadamente, Conejamente, «bittermente»y «huevonamente» (por los huevitos digo, si mis jefes lo permiten)

Saluda atentamente a ustedes, desde una distinta perspectiva

Loreto Ibáñez Fontan.

Publicado: 05/04/2010

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