• 30/noviembre/2009 •

De la enseñanza del Derecho

<b>Rafael Gómez Pinto</b><br>Abogado y profesor de Derecho Comercial de la Universidad Central de Chile.

Rafael Gómez Pinto
Abogado y profesor de Derecho Comercial de la Universidad Central de Chile.

En nuestro país existen más de 45 Universidades que imparten la carrera de Derecho, lo cual explica que el número de abogados aumente progresivamente todos los años y motiva a muchos profesionales del derecho a continuar su carrera mediante estudios de postgrado, a objeto de especializarse en un área del derecho y, en muchos casos, para obtener un reconocimiento que les permita conquistar una ventaja comparativa acorde al mundo moderno.

Desde los tiempos más remotos, los abogados deciden seguir esta carrera en ámbitos diversos como son la vía judicial, académica, corporativa y la independencia relativa del ejercicio libre, con la gran diferencia que hoy en día existe un mayor riesgo y competencia atendido el potencial crecimiento de letrados.

La tendencia moderna del derecho apunta a la solución alternativa de conflictos jurídicos, como son la mediación y el arbitraje, cuya ventaja es precisamente la experiencia de abogados especialistas en un área, lo que permite una instancia de negociación directa con el juez y así alcanzar una solución alternativa y justa que se acerca más a un criterio de justicia y, al fin último, del derecho.

En efecto, la propensión a descentralizar la judicatura, mediante la creación de más tribunales en los lugares en que existe escasez y con una competencia por materias que sea más delimitada, es una finalidad que soluciona sólo la congestión por tribunal, pero no ataca el problema de fondo, que es formar profesionales que estén bien preparados para enfrentar las necesidades que impone el mundo moderno, y que se traduce en el factor de eficiencia para resolver los conflictos jurídicos y no eternizarlos, cuyo desgaste arrastra un problema mayor como es la falta de credibilidad que se percibe por parte de la ciudadanía.

Hay que estar atento y asumir en forma profesional los modernos procedimientos orales que han fortalecido a los tribunales en materia de familia, laboral y civil, al punto que la antigua enseñanza del derecho en que el profesor expone en aulas de clases, mientras los alumnos toman nota ha quedado obsoleta, correspondiendo adecuar los métodos de enseñanza, actualizar los programas de estudio y mejorar los técnicas de evaluación de todas las facultades de derecho, poniendo especial acento en que la enseñanza del derecho debe cautelar no sólo el aprendizaje, sino más bien fortalecer la destreza y habilidades en la formación de profesionales, cuya misión es un deber moral para quienes tenemos la digna labor de enseñar.

Rafael Gómez Pinto.

Publicado: 01/12/2009

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