• 26/julio/2011 •

Del terrorismo a la demencia

Carolina Wemyss Cumsille

Carolina Wemyss CumsilleActualmente es Redactora Creativa de Moreau GTM & C y Encargada del Area de Lenguaje de CAPYTA. Como docente se desempeña en los Centros de Asesoría pedagógica Y Trastornos del Aprendizaje de varias Universidades. Además es Miembro Honorario Cum Laude del Directortio de Suite 121.net 2010.
Carolina Wemyss CumsilleActualmente es Redactora Creativa de Moreau GTM & C y Encargada del Area de Lenguaje de CAPYTA. Como docente se desempeña en los Centros de Asesoría pedagógica Y Trastornos del Aprendizaje de varias Universidades. Además es Miembro Honorario Cum Laude del Directortio de Suite 121.net 2010.

Dando un vistazo a las “noticias” se puede tener una idea vaga de lo que ocurre en el mundo, pero siempre desde la postura del que las escribe o publica. Ahora podemos ver claramente cómo es que las “primeras versiones” son siempre las de las ideas fuerza que el sistema implanta en las mentes. En el caso de la matanza en Noruega, la primera versión”oficial” fue que un terrorista islámico había atentado contra personas inocentes. Con el correr de las horas, resultó que el “terrorista” súbitamente pasó a ser un “loco” cualquiera, y de ahí a un “fanático” de ultraderecha. Muchas “personas” para un sólo cuerpo.

Versiones “oficiales” hay para elegir según las obsesiones de cada cual. Incluso fotografías de supuestos ovnis sobrevolando los lugares de los ataques se pueden ver en las redes sociales. Cada loco con su tema, como dicen por ahí.

Lo cierto es que un tipo convencido de estar haciendo lo correcto mató a más de cien personas en un lugar del planeta. Un hombre que debe haber estado muy solo y evidentemente falto de contención y cariño a través de su vida como para creer que el que es diferente es un enemigo al que hay que aniquilar. Un hombre enfermo, un “producto final” de un Sistema de mierda que inculca desde la más tierna infancia la ambición y la competencia como valores fundamentales. Y de la ambición se pasa al egoísmo, y de la competencia al enfrentamiento, produciendo divisiones que conducen a la barbarie.

Los caídos no pueden ya saber quien los mató y por qué lo hizo. Sí sus cercanos y aquellos a quienes esto les haya conmovido humanamente tienen el derecho y el deber de saberlo, pero de saber la realidad. No la versión “oficial” ni la “extraoficial”, que siempre estarán teñidas de alguna ideología divisionista.

Este hecho ocurrió en Noruega, pero puede suceder en cualquier lugar del planeta. En España, por ejemplo, donde por estos días se lleva a cabo la marcha de “los indignados”. Organizada y mayormente pacífica, con una ruta hecha pública. Un grupo que alza la voz y actúa contra “representantes” que no los representan, contra la banca, etc. O en Chile, donde los indignados son los estudiantes y otros grupos adheridos, que reclaman una educación gratuita para todos.

Todos alzan la voz y reclaman lo que les parece justo, sabiendo que habrá un grado mayor o menor de represión. ¿Pero qué pasa si hay uno o más desquiciados por el Sistema que estén tan fanatizados como para considerarlos enemigos a los que hay que aniquilar? Es un riesgo al que se exponen los indignados de España y los que actúan en contra del Sistema en todo lugar.

Y de las resultantes de estos riesgos, los asumidos o los no asumidos, es de las que siempre el Sistema buscará su provecho, eternizando el círculo de demencia feroz. A menos que se rompa el círculo.

Carolina Wemyss Cumsille.

Publicado: 26/07/2010

Relacionados: