• 21/junio/2010 •

Depreciación acelerada

<b>Nassir Sapag</b><br>Director Centro de Desarrollo del Emprendimiento Facultad de Economía y Negocios Universidad San Sebastián.

Nassir Sapag
Director Centro de Desarrollo del Emprendimiento Facultad de Economía y Negocios Universidad San Sebastián.

La desocupación derivada del terremoto, especialmente de los efectos producidos sobre la producción, es un tema del cual no se habla demasiado, aun cuando las cifras de cesantía han aumentado. Una catástrofe como la que hemos vivido, requiere que todos pongamos de nuestra parte para salir adelante, sin dejar el peso único en el gobierno de turno.

En este sentido, creo que la iniciativa no debe asumirla el Gobierno, sino que debe actuar como ente facilitador con instituciones como CORFO, por ejemplo. Son las propias personas las que deben ser capaces de identificar nuevas oportunidades para emprender nuevos negocios.

El Gobierno entonces, no puede destinar recursos de todos los chilenos para ayudar a solucionar problemas de consumo de corto plazo de algunas personas, sino que debe asignarlos para dar una solución permanente como, por ejemplo, créditos blandos para proyectos sustentables a la pequeña empresa, que dé empleo estable y no depender de la “caridad” del Estado.

Cuando existe un problema hay que ir sin duda en ayuda de la gente. Pero dejarlo como una política permanente sería nefasta. Es muy distinto “gastar” recursos públicos que “invertir” recursos públicos. La inversión es la que permite lograr soluciones estructurales. El gasto beneficia el consumo de quien lo recibe en el momento que lo recibe, pero principalmente de las empresas que ven incrementadas sus ventas por esta mayor disponibilidad de dinero de la gente. Si bien esto puede tener efectos sobre el empleo en el mediano o largo plazo, no me cabe duda de que el desarrollo de nuevos emprendimientos permite incrementarlo en menos tiempo y en mucha mayor magnitud.

El rechazo generado a la discusión sobre la depreciación acelerada fue a mi juicio mal entendido. Cada activo puede depreciarse en un determinado monto y en un período establecido por el Servicio de Impuestos Internos. Si se permite la depreciación acelerada, es sólo un aumento contable del gasto, pero no efectivo, que hace que la utilidad de la empresa disminuya y se pague menos impuestos. Pero, cuando se le acabe el crédito fiscal, sus utilidades serán mayores, puesto que ya no podrá seguir restando esa depreciación y, en consecuencia, el fisco recaude a futuro un mayor impuesto. El emprendedor necesita mucho más apoyo en los periodos iniciales de su negocio que cuando ya está establecido. La depreciación acelerada es una especie de préstamo sin intereses, pero que los chilenos recuperamos a futuro. Regalar dinero a potenciales futuros empresarios exitosos es injusto para con la sociedad desde todo punto de vista.

Nassir Sapag.

Publicado: 21/06/2010

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