• 30/noviembre/2010 •

Despedida de Bielsa

<b>Rodrigo Cauas E.</b><br>Psicólogo Deportivo Universidad Andrés Bello.

Rodrigo Cauas E.
Psicólogo Deportivo Universidad Andrés Bello.

Resulta extraño hablar acerca de cómo es Marcelo Bielsa. Extraño porque en algún momento nos parece un entrenador, cuyo liderazgo se centra fuertemente en la tarea, y en otros parece un individuo extremadamente cercano a las personas. Basta con ver las desconocidas relaciones que fue estableciendo con algunos de sus ayudantes más cercanos en Juan Pinto Durán y otros vínculos con personas externas al lugar de entrenamiento. Ejemplos de ello, es la que desarrolló con una dueña de una pastelería, con un estudiante secundario de Curicó, con directores de cine, por nombrar algunos. Pero la más llamativa de todas, es aquella que establece con “Mario el verdulero”, a quién incluso le pide en una ocasión retirar un premio por él.

¿Qué hay detrás de todo esto? A la base de todo esto hay un liderazgo contextual, situacional, adecuado a las necesidades. En un momento, excesivamente obsesivo por la realización y cumplimiento de la tarea, rigurosidad y planificación de los entrenamientos, y en otros, preocupado por las personas, por sus problemas y en cómo poder ayudar.

¿Locura? No nada de eso. Simplemente se trata de un personaje prototípico muy distinto a los que estábamos acostumbrados a observar en nuestro fútbol e incluso en la sociedad chilena. Una especie de antihéroe. Un personaje considerado sobresaliente, pero que se autodesigna como un “experto en fracasos”. Un personaje con una función mediática, pero que intenta enmascararse, que no le teme a ciertos convencionalismos (se viste de buzo en toda instancia y tiene actitudes públicas y privadas poco comunes). Capaz de conversar y establecer diálogos, pero que prefiere de sobre manera los soliloquio.

Creo que por todo lo analizado de él, es claro que su legado es atípico. Las enseñanzas que deben extraerse, no deben esperarse sentados en el pupitre de un aulsa, si no que más bien deben autogenerarse a partir de la observación, de manera personal, como en una especie de “lectura entre líneas de su vida”, de manera atípica, sin duda como una proyección de lo que es él.

Rodrigo A. Cauas E.

Publicado: 30/11/2010

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