• 01/agosto/2011 •

Economía Doméstica

Carolina Wemyss Cumsille

Carolina Wemyss CumsilleActualmente es Redactora Creativa de Moreau GTM & C y Encargada del Area de Lenguaje de CAPYTA. Como docente se desempeña en los Centros de Asesoría pedagógica Y Trastornos del Aprendizaje de varias Universidades. Además es Miembro Honorario Cum Laude del Directortio de Suite 121.net 2010.
Carolina Wemyss CumsilleActualmente es Redactora Creativa de Moreau GTM & C y Encargada del Area de Lenguaje de CAPYTA. Como docente se desempeña en los Centros de Asesoría pedagógica Y Trastornos del Aprendizaje de varias Universidades. Además es Miembro Honorario Cum Laude del Directortio de Suite 121.net 2010.

A veces pasa que en el trabajo avisan que estamos despedidos, y nos vemos enfrentados a un futuro incierto en lo económico. Comenzamos entonces a pensar en qué se nos va más dinero y hasta qué punto se pueden hacer recortes en cada gasto que se hace en casa.

Lo lógico y sensato es cortar el gasto más innecesario y reducir o mantener el resto en orden de importancia. Se hace entonces una lista, de la que vamos eliminando lo superfluo y marcando como intocable lo que es prioritario. De lo que queda en medio, se hacen los recortes con un criterio de importancia relativa, adecuándose al dinero que hay disponible. Si alguien de fuera toma esta lista, podrá tener una idea general de los intereses y prioridades de la familia.

Parece sencillo. Y lo es. Esta lista representa lo que podríamos llamar el “alma” de un grupo de personas. En este caso, una familia.

Cada grupo, organización o país es como una familia, sólo que más grande y compleja, es posible conocer el “alma” del grupo si vemos cuáles son sus prioridades en caso de una crisis en lo económico. En estos momentos hay una supuesta crisis económica a nivel planetario que está afectando a los países en distinta medida. Grecia, por ejemplo, que está virtualmente embargada por el FMI y la UE, que “reciclan” su deuda por no pago aumentando su volumen con el interés usurario, generando una deuda creciente y cada vez menos cancelable. España, Irlanda y Portugal pueden ser los siguientes en esta lista, que probablemente impactará en el resto de los países de Europa y del resto del planeta. En particular a los más dependientes económicamente. Aquí, el “alma negra” se oculta tras entes ficticios o abstractos, siglas despersonalizadas, que muestran en sí mismas su inhumandad.

EEUU también pareciera estar al borde de la quiebra, pues eso es lo que se lee en la prensa del Sistema. Y digo pareciera, porque se propone hacer recortes en salarios, empleos y ayuda social para los más necesitados (no para los de arriba en la pirámide), pero no sólo no se reduce el gasto en armas de ataque (la defensa se hace dentro de las fronteras, fuera de ellas es ataque), sino que se aumenta de manera absurda si creemos en la supuesta crisis que publican. Otra “alma negra” tras las siglas inhumanas.

Lo mismo ocurre con cualquier comunidad o grupo de personas que tomen decisiones a nombre de un grupo mayor “a su cargo”. La ONU, por ejemplo, que está a la cabeza de la invasión y masacre militar de pueblos africanos en la zona del Canal de Suez, zona estratégica como vía para el transporte de recursos energéticos y mercantiles, resulta que también está solicitando ayuda internacional para paliar el problema de sequía en el Cuerno de Africa (Somalía, Kenia, Etiopía), en donde cerca de 10 millones de hombres, mujeres y niños están en riesgo de muerte por falta de agua y alimentos. ¿Por qué la ONU no desvía los recursos económicos que se están utilizando en las guerras intercapitalistas y los destina a salvar vidas?

Es cuestión de prioridades. El negocio de la guerra genera multimillonarias ganancias al capitalismo, y la ayuda social real no las genera.

Esto refleja claramente el “alma” de la “familia” ONU, y, por extensión, la de sus miembros. Otra sigla encubriendo a seres deshumanizados.

Como dato al margen: Cada grupo, llámese Estado, Organización o “familia”, tiene sus “líderes” que toman las decisiones. Y si se fijan, por lo habitual son siempre los mismos. Sólo se van alternando el “liderazgo”. Tal vez el problema no sea la existencia o no de recursos económicos, sino las prioridades de las mentes ocultas tras las siglas, que son quienes toman realmente las decisiones.

Y, yendo un poco más allá, todo seguirá igual si no son los verdaderos afectados por la “crisis”, económica o de cualquier tipo, quienes efectivamente tomen las desiciones.

Carolina Wemyss Cumsille.

Publicado: 01/08/2010

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