• 01/noviembre/2009 •

Educación de Adultos en Chile. Una experiencia de Formación a Escala Humana

<b>Alejandra Santana López</b><br>Docente Trabajo Social Universidad Andrés Bello.

Alejandra Santana López
Docente Trabajo Social Universidad Andrés Bello.

Desde los lineamientos naciones e internacionales referentes a Educación de Adultos y Jóvenes se ha destacado la importancia de la capacitación técnica como un medio relevante para alcanzar mayores posibilidades de empleabilidad o de generar autoempleo. La apuesta se sustenta en el capital humano, el que – en palabras del destacado economista, Gary Becker – apunta a la inversión de personas y de países por aumentar su escolaridad y capacidad de especialización técnica, con miras a aumentar los ingresos, los ámbitos de inclusión social, y por tanto, a aumentar la calidad de vida.

Iniciativas de esta naturaleza son escasas, más aún si se buscan experiencias que se prolonguen en el tiempo y que puedan apuntar a sectores de mayor vulnerabilidad social en el país. A este respecto, quisiera destacar la labor de INFOCAP – la Universidad del Trabajador – si bien, tenía referencias de la labor de este organismo, que es ampliamente reconocido en Chile; distinto fue tener acceso directo a su experiencia formativa. Por razones propias de mi propia formación académica, tuve la oportunidad – junto a otros profesionales – de conocer y conversar con el equipo de instructores de INFOCAP, visitar algunos de sus Talleres, viendo a instructores y estudiantes en acción.

INFOCAP lleva 26 años trabajando por y para las personas de mayor vulnerabilidad social, con una excelente convocatoria – 1800 postulantes en el 2009 para alrededor de 300 cupos – son un claro mensaje de las necesidades sociales a las que responde y al prestigio ganado en este ámbito. A simple vista, la pertinencia del trabajo de INFOCAP, responde a múltiples factores: un sello formativo centrado en el estudiante como persona, que impregna cada uno de los aspectos de su capacitación; las relaciones con sus instructores; entre compañeros; una infraestructura de primer nivel; materiales de enseñanza; coordinadores a cargo de apoyar dimensiones psicosociales de los participantes, y posibilidades de apoyo a sus emprendimientos.

Lo que más me impactó de esta experiencia, fue el criterio de “calidad” que INFOCAP imprime en su formación, que sin duda tiene un correlato en el respeto por la dignidad de las personas a quienes de dirige, el quintil más pobre del país.

¿Qué posibilidades de replicar el modelo de INFOCAP tiene nuestro país? ¿Cómo se puede trasladar a otras regiones? ¿De qué manera apoyar con estrategias de seguimiento? ¿De qué manera resguardar que los participantes tengan garantías de desempeñarse en los oficios para los que son formados?

Señores políticos, en esta época de tanta propuesta e idea, les sugiero visitar INFOCAP y movilizarse por estrategias efectivas que apunten a la mejora en la calidad de vida de las personas, de manera sustentable en el tiempo.

INFOCAP: gracias por abrirme tus puertas.

Alejandra Santana López.

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