• 27/junio/2014 •

Educación preescolar: asignatura pendiente

<b>Denisse Vásquez</b><br>Directora Educación, Parvularia Universidad Andrés Bello

Denisse Vásquez
Directora Educación, Parvularia Universidad Andrés Bello

Es tema en discusión las últimas semanas lo relativo a la calidad y equidad en la educación chilena. No podemos desconocer ciertos avances en esta materia como el aumento de remuneración para profesores de excelencia, retiros docentes, mayores atribuciones para directivos y aumento de becas para pedagogía, entre otras. Sin embargo, siguen existiendo vergonzosas prácticas: instituciones educativas como centros de formación docente sin ningún tipo de acreditación, libre mercado de las asesorías con capacitaciones docentes fragmentadas de la realidad que no permiten su concreción en las mismas prácticas educativas. Pero también sostenedores con falta profesionalismo pedagógico para enfrentar los desafíos de contar con una institución formadora. Estas prácticas no permiten ver los principales focos que la misma investigación científica acredita como elementos potenciadores de la calidad educativa.

En este sentido, en términos de calidad, la asignatura pendiente sigue siendo la educación preescolar, cuyas consecuencias para el desarrollo educativo están comprobadas en todo el mundo. La necesidad de ésta, con una amplia cobertura, principalmente en el quintil más pobre, puede superar la brecha de inequidad que tanto se discute Los niños durante los primeros años presentan mejores condiciones de plasticidad cerebral que los hacen especialmente sensibles al desarrollo de destrezas básicas, también el impacto que tienen los primeros años en su desarrollo posterior, como en un desempeño óptimo en la educación formal, perdurando la calidad de la experiencia preescolar hasta la educación básica e incluso más allá.

Se han generado una serie de conocimientos que permiten afirmar el importante impacto de la educación preescolar asociado al fortalecimiento de aprendizajes y habilidades que son claves para el resultado académico en niveles posteriores de los niños. Esta etapa afecta el desarrollo de los menores desde leves aumentos en el coeficiente intelectual, maduración pedagógica (permitiendo ejercitar y desarrollar habilidades cognitivas), la maduración y logro de habilidades sociales y emocionales, de interacción con los pares y de incorporación de códigos de mayor abstracción que predominan en el ambiente escolar. Esto incidiendo fuertemente en el desarrollo armónico de la personalidad social y psicosocial del menor.

Los países con altas diferencias sociales otorgan una gran importancia a la educación preescolar e invierten sustantivamente en este nivel, concibiéndolo como un elemento esencial para disminuir las desventajas iniciales de los niños pertenecientes a familias de bajo nivel socioeconómico y minimizando así la brecha de desigualdad existente.

A pesar de todo lo planteado, la expansión del nivel preescolar está aún muy lejos de cubrir el universo de niños y niñas que lo requieren, y lamentablemente esta cobertura favorece a los que más tienen, considerando sólo un 19% frente al 43% del quintil más rico.

Denisse Vásquez

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