• 16/diciembre/2009 •

El apocalipsis now de la Concertación

<b>Carlos Cuadrado S</b><br>Director Ejecutivo de Grupo Vértice. Periodista. Magíster en Ciencias Políticas.

Carlos Cuadrado S
Director Ejecutivo de Grupo Vértice. Periodista. Magíster en Ciencias Políticas.

Se juegan el todo o nada el 17 de enero. Sus cargos políticos, los privilegios del poder, sus fuentes laborales y su prestigio. Por eso han desarrollado una estrategia de terror para enfrentar el balotaje ante Sebastián Piñera, planteando una visión maniquea entre el bien y el mal y pregonando el advenimiento de todo tipo de plagas en caso de que la derecha alcance La Moneda.

Es tal su osadía, que están dispuestos a borrar de un brochazo todos los avances de cohesión social alcanzados en el proceso de transición desplegados durante los últimos 20 años, al querer polarizar nuevamente el país en trincheras que confronten a ricos y pobres, a trabajadores y empresarios, a momios e izquierdistas y a progresistas contra conservadores.

De nada sirvió el remezón que el electorado le envío como mensaje al conglomerado oficialista en las elecciones del domingo pasado, donde Eduardo Frei obtuvo la mitad de los sufragios que alcanzó en la elección presidencial de 1993 y donde la Concertación perdió la supremacía en la Cámara Baja a manos de la Coalición por el Cambio.

Los zares del oficialismo siguen empecinados en pensar que las fuerzas que ellos denominan “progresistas” y que repartieron su votación entre el senador DC, ME-O y Arrate le permitirán obtener la mayoría en los comicios del próximo mes. De ahí que no estén dispuestos a hacer ningún gesto de autocrítica frente al fenómeno que le otorgó un 20% al diputado ex PS.

Pero en esa línea se equivocan profundamente, porque si bien un 54% de los chilenos votó por una opción diferente a la del líder opositor, no es menos cierto que un 64% también se inclinó por un rechazo al actual pacto de gobierno. Y eso tiene que ver con una firme decisión del electorado de querer un cambio de conducción, de rumbo y de rostros.

Convocar a los jinetes del apocalipsis e intentar reunir al disperso electorado de centroizquierda a través de la estrategia del miedo es la peor oferta de movilización que la Concertación puede realizar, ya que esa postura en el mejor de los casos, paraliza a los ciudadanos, haciendo que muchos se nieguen a votar por alguna alternativa en el balotaje, lo que perjudicará directamente al candidato de gobierno.

Tampoco se entiende que en primera vuelta el ex presidente le dijera a los chilenos “que con él en el gobierno “vamos a vivir mejor” y en su propuesta de repechaje invite a “combatir el poder del dinero”, cuando los ciudadanos saben que uno de los motores del desarrollo humano y una mejor calidad de vida está dada por la posibilidad de optar a un mayor nivel adquisitivo. Esto Frei lo entiende bastante bien y lo asume como un sofisma, porque él también ha sido un exitoso empresario, que gracias a lo que ha obtenido en ese ámbito, se ha podido dedicar de cuerpo completo a las labores públicas.

Lo anterior demuestra que las cúpulas de esta agrupación política todavía no advierten que el país cambió, que los electores ahora son personas más educadas, preparadas e independientes que antaño, quienes valoran el progreso meritocrático por sobre las políticas asistencialistas, que carecen de ideologías ortodoxas y que son más exigentes con las autoridades públicas.

Pretender fragmentar a la ciudadanía con clivajes propios de una transición que para el grueso de los chilenos ya está superada es una estrategia lábil y desesperada, que busca rescatar un pasado que ya no rinde dividendos políticos. Mientras el electorado espera ofertas de futuro, la Concertación ofrece sueños desvencijados.

Instalar un escenario de apocalipsis en el mes de campaña que queda sólo acelerará la derrota del mundo oficialista, porque están pidiendo un apoyo a cambio de nada, a través de una fruslería retórica que no logra entusiasmar a los desencantados.

La Concertación está próxima a vivir su propio diluvio, pero son pocos los dirigentes de ese sector que se están preparando para asumir el naufragio.

Carlos Cuadrado S.

Publicado 17/12/2009

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