• 08/julio/2020 •

El arrendador y la negociación: más que una opción, un imperativo.

<b>Jaime Figueroa</b><br>Abogado especialista en temas inmobiliarios de Grupo Wolf

Jaime Figueroa
Abogado especialista en temas inmobiliarios de Grupo Wolf

La pandemia provocada por el COVID-19 durante el 2020 será recordada, entre otras cosas, por la forma que modificó drásticamente nuestros comportamientos rutinarios. Lo anterior, no es ajeno al mundo jurídico. Por ejemplo, muchos arrendatarios se han visto impedidos de seguir pagando la renta mensual por una disminución de sus ingresos. También, se han dictado auto acordados como los 42 y 53, ambos del año 2020 y normativas, como la Ley 21.226 que afectan directamente el funcionamiento de nuestros Tribunales Ordinarios de Justicia, lo que ha traído como consecuencia, la suspensión de muchos procedimientos y de los plazos que los rigen, hasta que cese la vigencia del “estado de catástrofe”. Pues bien, antes de la pandemia, frente a un incumplimiento del arrendatario en el pago de sus rentas, nuestra primera recomendación como abogados, era iniciar acciones lo antes posible, ya que de eso dependía recuperar la propiedad y su rentabilidad. 

Actualmente, lo que puede demorar un juicio de arriendo es indeterminado pero ciertamente tardará mucho más de los seis meses que se consideraban como el plazo máximo antes de la Pandemia. Atendido lo anterior, ahora el primer consejo que como abogados entregamos a nuestros clientes arrendadores frente a un arrendatario incumplidor, es negociar. El arrendador debe ceder y ponerse en el lugar de su arrendatario para efectos de que el contrato se modifique en cuanto a la renta. La negociación, no necesariamente significa perder dinero sino que puede proponerse una formula en que se rebaja provisoriamente la renta, y que lo que no se paga en estos momentos, se comience a pagar en cuotas, una vez que cese el “estado e catástrofe”. De esa manera, el arrendador seguirá percibiendo una parte de la renta, y queda regulada la forma en que percibirá la deuda en el futuro, cuando los ingresos del arrendatario se normalicen. Las alternativas que se pueden pactar son múltiples pero la judicialización del problema dejó de ser una alternativa viable por el momento. En definitiva, la situación actual de nuestros Tribunales Ordinarios de Justicia, obligan a las partes en conflicto, a agotar las instancias de negociación, no sólo frente a incumplimientos en los contratos de arriendos, sino que frente a todo tipo de incumplimientos contractuales.


Jaime Figueroa
Abogado especialista en temas inmobiliarios de Grupo Wolf

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