• 05/febrero/2014 •

El Desafío de Construir sin Destruir

<b>Ariel Rappaport</b><br>Gerente General Ralei Grupo Inmobiliario

Ariel Rappaport
Gerente General Ralei Grupo Inmobiliario

Uno de los grandes avances culturales que debemos a las nuevas generaciones es la conciencia en la necesidad de proteger el entorno con un desarrollo sustentable. Como solía decir la destacada doctora y precursora de la bioética Sophie Jakowska, “en la confrontación del hombre con la naturaleza, poner al hombre primero no es una licencia para agredir el equilibrio ambiental temerariamente”.

Este concepto tiene que extenderse a la ciudad y sus habitantes de manera de velar por la protección del medioambiente y sus recursos naturales. Es en este punto donde cobra mayor sentido el concepto de modernizar respetando el “ecosistema”, es decir construir lo nuevo sin destruir lo antiguo.

Resultaría muy fácil alentar la modernización de la ciudad por medio de la promoción de nuevos proyectos, edificios, condominios o centros comerciales, que simplemente sean copias de lo que vemos en el extranjero para implantarlos indiscriminadamente en nuestra realidad, sin tomar en cuenta sus efectos en el entorno. Esta solución simplista genera homogeneización, externalidades e impactos viales sin resolver, segregación social y, en definitiva, se ve afectada la calidad de vida de quienes habitan los barrios donde se llevan a cabo los proyectos que no toman en consideración la sustentabilidad.

Lamentablemente, la industria inmobiliaria tiene la mala fama de invadir los barrios con grandes obras de cemento, cuya presencia disruptiva descuida la protección del medioambiente y no armoniza con el entorno urbano y natural en el que se emplazan.

El gran desafío es precisamente contrarrestar esto, buscando compatibilizar las exigencias económicas de la industria con las de los habitantes. No es suficiente priorizar en la oferta inmobiliaria la ubicación, diseño, conectividad y protección de las áreas verdes, sino es indispensable cuidar la calidad arquitectónica de los barrios e incorporar innovación tecnológica que permita que los proyectos sean cada vez más cuidadosos del medioambiente y de la calidad de vida.

Todo esto sólo es posible si los nuevos proyectos toman en consideración desde el principio el espacio público donde se insertan e incorporan medidas concretas. La tendencia son jardines con bajo consumo de agua, eficientes en el consumo eléctrico y que fomentan el deporte, el uso de la bicicleta y estilos de vida sana. El objetivo tiene que ser un desarrollo inmobiliario armónico que se preocupe tanto por la calidad de vida de sus habitantes como con quienes viven en los barrios donde se llevan a cabo. Además, y no menos importante, es la integración que estos proyectos puedan lograr en nuestras ciudades buscando que contribuyan a embellecer los lugares que los acogen.​

Ariel Rappaport

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