• 20/diciembre/2010 •

El espejo puede salvar nuestra vida

<b>Mario Gutiérrez Acevedo</b><br>Académico de Odontología, Concepción. Universidad San Sebastián.

Mario Gutiérrez Acevedo
Académico de Odontología, Concepción. Universidad San Sebastián.

Hay conductas que siendo reiterativas y que conforman lo que conocemos como hábitos, debieran contribuir a mejorar nuestra calidad de vida y a prevenir la aparición de enfermedades. El autoexamen, considerado una herramienta eficaz en la prevención de lesiones tumorales, tendría que ser una norma de vida, por ser eficaz para el diagnóstico precoz y necesario para el tratamiento oportuno.

Una forma de es observar bien nuestro rostro en el espejo diariamente. Sin embargo, como veremos a continuación, esto rara vez ocurre.

Juan, de 56 años, un trabajador rural, notó cierto día una pequeña úlcera en su labio inferior. Con el paso de las semanas comenzó a sangrar y a crecer. Pensó que pasaría pronto. Sin embargo, la lesión que lo afectaba no detuvo su crecimiento. En dos meses, era una masa que le impedía comer y hablar. No podía juntar los labios y el dolor apareció de improviso. Ahora era necesario consultar a un médico, y prontamente. El miedo lo invadió, algo no estaba bien.

El cáncer oral, a menudo, comienza en cualquier parte de la boca, como una pequeña úlcera o área blanca o roja que no sana. Una protuberancia, engrosamiento, superficie áspera, costra o área pequeña erosionada, pueden ser los primeros indicios. Afecta a cualquier área de la cavidad oral, incluyendo los labios, los tejidos de las encías, el revestimiento de las mejillas, la lengua o el paladar duro o el blando. Los sitios más comunes son la lengua, que representa el 28% de los casos; los labios, el 23%; el piso de la boca, el 16%; y las glándulas salivales menores, el 11%.

Las tasas de cáncer oral y orofaríngeo son más del doble en los hombres que en las mujeres. Además, se clasifica como el noveno cáncer más frecuente entre los hombres y su tasa de mortandad es más alta que la del cáncer cervicouterino, la enfermedad de Hodgkin, el cáncer cerebral, hepático, testicular, renal, de ovario o cutáneo.

Asociado a factores de riesgo, como el consumo de tabaco, el alcohol excesivo y a la exposición solar directa, tiene también una fuerte carga hereditaria, que se traduce en lesiones no pesquisadas oportunamente con la consiguiente extensión a otras zonas del cuerpo.

Genera además altísimos costos para el Estado, ya que los tratamientos con cirugía y drogas implican cuantiosas sumas, que lamentablemente en muchísimos casos no controlan su letal avance.

Si observáramos con atención nuestro rostro, no sólo pensando en la atracción o en la empatía, sino que también en su estado de salud, se evitaría la aparición de este flagelo, que cada día acecha nuestras vidas y que encuentra en nosotros mismos el principal artífice para su diagnóstico y oportuno tratamiento.

No olvidemos que el cáncer bucal mata y prevenir sus efectos es un desafío individual.

Mario Gutiérrez Acevedo.

Publicado: 20/12/2010

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