• 27/octubre/2009 •

El gobierno sale a atajar la CEP

<b>Carlos Cuadrado S</b><br>
Director Ejecutivo de Grupo Vértice. Periodista. Magíster en Ciencias Políticas.

Carlos Cuadrado S
Director Ejecutivo de Grupo Vértice. Periodista. Magíster en Ciencias Políticas.

Eduardo Frei debió definitivamente pedir asilo al gobierno para guarecerse bajo el paraguas de popularidad que tiene la presidenta Bachelet y algunos de sus ministros, porque su campaña dejó de irrigar sangre y está con un fuerte aroma mortecino.

El objetivo central y fundamental de esta medida –que incluye la incorporación de Ángela Jeria y la ex del Sernam, Laura Albornoz- es influir en el trabajo de terreno que está realizando el Centro de Estudios Públicos (CEP) en su tercer sondeo presidencial de este año y que se publicará a mediados de noviembre. ¿El motivo? Evitar a cualquier costo que Enríquez-Ominami aparezca en un empate técnico con el postulante falangista, ya que a menos de un mes de las elecciones, esa tendencia sería la antesala de la derrota concertacionista en primera vuelta.

Las alarmas ya están encendidas en el oficialismo luego que la última medición CERC registrara una igualdad entre el diputado PS y el senador DC, ya que en el gobierno entienden que la trascendencia y el impacto que tiene la encuesta CEP puede cambiar el curso de los votantes indecisos en la recta final, inclinando la balanza hacia el nobel parlamentario.

Tan relevante como los números son las tendencias y bajo este prisma, la correlación es favorable para ME-O, quien desde enero hasta ahora ha mostrado un alza permanente, mientras que Frei estuvo estancado hasta mediados de año para luego comenzar a descender paulatinamente. La diferencia de esta medición es que cubre zonas rurales que las investigaciones telefónicas no logran, dejando fuera sectores donde el ex mandatario tiene un importante apoyo.

De aparecer Enríquez-Ominami con 7 o más puntos por debajo de Frei, será muy difícil que repunte en un período tan corto y, peor aún, quedará la sensación de que no le alcanzará el tiempo para pasar a la otra ronda, provocando que el voto útil se traslade hacia el representante concertacionista.

Lo que está en juego en este sondeo es la instalación de la percepción ciudadana sobre quién será el candidato que enfrente a Sebastián Piñera en segunda vuelta. El que logre este objetivo, será el que se quede con el cupo para el balotaje.

Al salir el gobierno a terreno, lo que busca es impedir que se sigan fugando votos desde la candidatura oficialista hacia ME-O y, de paso, lograr que quienes todavía no deciden por cuál candidato de centroizquierda optarán, lo hagan finalmente por Frei.

Por eso la movida del gobierno es muy arriesgada, ya que colocar piezas claves del gabinete en la campaña no sólo debilita el trabajo administrativo de la gestión Bachelet en su última etapa, sino que puede terminar cargando un muerto que dilapide el capital político de varias figuras emblemáticas, entre ellas el propio ministro de Hacienda.

El cruce de datos de los sondeos que encarga el gobierno, los partidos oficialistas, las entidades especializadas y los medios de comunicación en las próximas semanas, es fundamental para definir en qué profundidad la maquinaria estatal será utilizada por la Concertación para intentar rescatar la naufragante candidatura del senador DC.

El jueves de esta semana se dará a conocer la “Quinta Encuesta Nacional de Opinión Pública UDP” realizada por el ICSO (Instituto de Investigación en Ciencias Sociales), que, entre otras variables, mide el apoyo electoral a los candidatos presidenciales, entregando nuevos antecedentes sobre las preferencias de los electores chilenos a menos de 50 días de los comicios, información que permitirá confirmar tendencias.

Que el gobierno haya salido tan desembozadamente a respaldar a su candidato, a petición del propio Frei, es una demostración palpable del riesgo inminente en que se encuentra la carta oficialista, dando cuenta de una realidad que este conglomerado político no debió enfrentar en ninguna de las cuatro elecciones presidenciales anteriores y marcando la pauta de lo abierta y estrecha que será la contienda electoral de fin de año.

Carlos Cuadrado S.

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