• 07/junio/2013 •

El Imprevisible Juego de las Encuestas

<b>Hermógenes Pérez de Arce</b><br>Columnista, Político y abogado.<br>--<br><a target="_blank" href="//blogdehermogenes.blogspot.com/">Pagina Web</a>

Hermógenes Pérez de Arce
Columnista, Político y abogado.
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Pagina Web

Los periodistas de izquierda procuran «empatar» en materia de exonerados, pero disparan al blanco equivocado. Ya Tomás Mosciatti en radio Bío Bío me mencionó como receptor de una pensión de exonerado, pero no es verdad: nunca he cobrado una, y si por algún azar se aplicara la ley y me la pagaran, por haber sido cesado como diputado en 1973, se la donaré a la Fundación Pinochet para financiar los estudios universitarios de algún hijo de militar.

Reincidió en la misma «acusación» otro opinólogo de izquierda, Julio César Rodríguez, en su programa de TV «Síganme los Buenos», donde afirmó que mi supuesta pensión era de «más de un palo al mes», demostrando así que está todavía peor documentado que Mosciatti. Le mandé una carta rectificatoria al programa, pero no la leyó.

Podrá parecer inusitado mi caso, el de un «exonerado sin pensión», lo que equivale a ser tan «nerd» como un futbolista sin auto, pero es así. De hecho, he sido tan «quedado» que ni siquiera jubilé como parlamentario, cosa que podría haber hecho después de 1973, a los 37 años, y que hicieron muchos, incluido alguno menor que yo. «So much» para este tema. Pasemos a cosas más entretenidas.

Por ejemplo, las encuestas políticas. Es muy ameno hacer un seguimiento de lo que les sucede. Como son caras de realizar, las firmas que más frecuentemente las hacen son, supongo, las que tienen mejor financiamiento. De hecho, la más asidua es la de ADIMARK. Uno pensaría que el CEP podría financiar encuestas más frecuentes, pero como sus controladores, aun siendo empresarios poderosos, no tienen inclinación a gastar demasiado, hacen sólo dos al año. Lo mismo CERC. Conjeturo que, en este caso, porque sus clientes no están dispuestos a financiar sondeos políticos, sino sólo los de estricta necesidad para sus negocios. Y sus clientes políticos, no estando hoy en el gobierno, tienen poca plata para sondeos.

Sea como fuere, examinando los diversas resultados de esas mediciones, me he concentrado en la respuesta de los encuestados a una pregunta: el apoyo al Presidente. Entonces he examinado la trayectoria de los de ADIMARK, CEP Y CERC. Y es curioso lo que he comprobado.

En agosto 2012, ADIMARK le dio a Piñera un apoyo de 36%, pero luego salió la CEP, mostrando que tenía sólo 27%. ¡Nueve puntos de diferencia entre dos sondeos casi simultáneos! Entonces ADIMARK, supongo, se sintió mal, porque la CEP es la encuesta más creída, y se ajustó a la baja en septiembre, con 32% de adhesión al Presidente, una baja de cuatro puntos respecto a su anterior cifra. Después de eso ADIMARK anunció que no haría nuevos sondeos, pese a que había anunciado uno para diciembre, revelación inconfundible de mucha incomodidad.

Entonces a fin de año salieron los resultados sólo del CEP y del CERC, coincidiendo ambos en que el apoyo al Presidente era de 31%. Como ambas firmas hacen sólo dos sondeos al año, de entonces en adelante quedó ADIMARK dueña del terreno por varios meses, pues parece ser la única firma que cuenta con recursos para encuestar mensualmente. Y, así, en febrero mostró que el apoyo al Presidente aumentaba a 38%. Era sorprendente una subida de siete puntos en poco más de un mes, pero en el hecho ésa fue la voz que inspiró los análisis de la prensa seria, la cual unánimemente opinó que el Presidente estaba mejorando su nivel de adhesión.

Pero pronto fue vox pópuli que se avencinaba una nueva encuesta CEP. Como las anteriores, en 2012, ya habían dejado en posición incómoda a ADIMARK, mostrando una adhesión presidencial mucho más baja que la revelada por ésta, la misma entonces tomó recaudos, y en abril mostró que el apoyo al Presidente había caido a 34%, lo que en algo la «blindaba» frente a la crudeza de la inminente CEP.

Pero sucedió lo de Golborne y la CEP no pudo publicarse. El «trabajo de terreno» ya estaba hecho, pero se mantuvo en reserva, y se anunció la encuesta para después de las primarias. De modo que el campo quedaba de nuevo libre para ADIMARK, la única en actividad. Y, así, ella pudo revelar en mayo un gran aumento del apoyo al Presidente, llevándolo a 40%. Pues tampoco la CERC ha reaparecido (y, por lo demás, la «gran prensa», la última vez, en diciembre, ni siquiera le publicó sus resultados; yo sólo me enteré de ellos gracias a «El Mostrador»).

Bueno, el hecho es que ahora la gran prensa ya ha internalizado el apoyo de 40% a Piñera y sus análisis parten de ahí… y así seguirá siendo hasta que venga una CERC (aunque no la publique) o la próxima CEP (que no podrá dejar de publicarse), y se reanude la teleserie, de nuevo con ADIMARK tratando de adaptar sus resultados ante la esporádica competencia, para evitar otra desazón; y antes de quedar otra vez dueña del mercado por algunos meses, para entonces hacer posible que el gobernante vuelva a remontar. Vea el próximo capítulo.

A todo esto, Alfonso Ríos Larraín recuerda, en «La Segunda» de anteayer 5, sin ser contradicho, que en la elección de diputados de 1993 ADIMARK dio de ganador a Allamand (RN) sobre Bombal (UDI), pero el resultado final fue Bombal 35% y Allamand 31%. Y que en las senatoriales de 1997 CERC asignó la primera mayoría a Alejandro Foxley (DC) y ADIMARK pronosticó que Allamand ganaría a Bombal. Resultado final: Bombal 26%, Foxley 24%, Estévez 21% y Allamand 17%.

Pero las teleseries político-estadísticas no por ser repetidas son menos entretenidas.

Hermógenes Pérez de Arce

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