• 23/septiembre/2014 •

El miedo como recurso de poder

El miedo como recurso de poder

Alfredo Armando Repetto Saieg
teorianacionalypopular.blogspot.com.ar
Soy chileno y Licenciado en Ciencias Políticas. Estudié en la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, país del que guardo los mejores recuerdos. Me especialicé en Relaciones Internacionales y mayormente me interesan los procesos políticos de mi país en particular y de Latinoamérica en general. Tengo cuenta en Facebook y en FacePopular donde publico todos mis comentarios. He escrito 12 libros. Estos pueden descargarse desde mi blog donde también es posible leer los artículos que semanalmente publico. La dirección del mismo es: http://teorianacionalypopular.blogspot.com.ar/

<b>Alfredo Armando Repetto Saieg</b><br><b>teorianacionalypopular.blogspot.com.ar</b><br>Soy chileno y Licenciado en Ciencias Políticas. Estudié en la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, país del que guardo los mejores recuerdos. Me especialicé en Relaciones Internacionales y mayormente me interesan los procesos políticos de mi país en particular y de Latinoamérica en general. Tengo cuenta en Facebook y en FacePopular donde publico todos mis comentarios. He escrito 12 libros. Estos pueden descargarse desde mi blog donde también es posible leer los artículos que semanalmente publico. La dirección del mismo es: //teorianacionalypopular.blogspot.com.ar/

Alfredo Armando Repetto Saieg
teorianacionalypopular.blogspot.com.ar
Soy chileno y Licenciado en Ciencias Políticas. Estudié en la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, país del que guardo los mejores recuerdos. Me especialicé en Relaciones Internacionales y mayormente me interesan los procesos políticos de mi país en particular y de Latinoamérica en general. Tengo cuenta en Facebook y en FacePopular donde publico todos mis comentarios. He escrito 12 libros. Estos pueden descargarse desde mi blog donde también es posible leer los artículos que semanalmente publico. La dirección del mismo es: http://teorianacionalypopular.blogspot.com.ar/

A través de la historia la derecha y la élite dominante se ha mostrado sumamente violenta cuando se trata de defender sus granjerías y privilegios emanados de una sociedad y de un modo capitalista de producir las mercancías. Solo entre 1900 y 1970, nuestros historiadores calculan por lo menos 15 mil muertos de manos de los militares y policías, cifra que se supera con creces a partir del golpe de 1973.

A partir de entonces, a través de aquella política de masiva violación de los derechos humanos, y para tal fin, se adiestró a un contingente de funcionarios civiles y militares para “erradicar” ideas consideradas insurreccionales, y que de acuerdo al conservadurismo afectarían el desarrollo de la acumulación privada del capital en beneficio de los dueños de Chile. Ese legado aún sigue vigente. De tal forma lo está que para la reacción es perfectamente posible recurrir a esa reserva de personal bien adiestrado en las tareas de la represión para, eventualmente, desestabilizar al gobierno que le parezca.

Por si no fuera suficiente, debemos considerar que estamos en el país de la mentira donde nuestros derechos son formales y funcionales al interés de la patronal y porque, además, la Constitución es antidemocrática, violenta y terrorista. El colmo de la hipocresía. Desde el poder se reafirma la idea de que la izquierda es ineficaz y que no estamos capacitados para gobernar ya que seríamos utópicos e irracionales. Sin embargo, son los factores de poder dominantes los que justifican sus acciones a partir de una ideología basada en el libertinaje de los mercados que, en los hechos, es bastante eficiente para arruinar países mientras que cada derecho realmente conquistado, cada ley o norma en favor de la igualdad, de la libertad o de la fraternidad, se lograron gracias a la movilización popular. Por eso, la élite recurre a la violencia: le horroriza vernos en la calle, movilizados, activos y disconformes. Nos teme. Está nerviosa porque percibe el grado de vitalidad de nuestro movimiento social. Sabe que el día en que logremos aglutinarnos detrás de un proyecto de país alternativo al neoliberal, esta “democracia” de baja intensidad se acaba. No le tengamos miedo al cambio genuino. Ocurre que la revolución significa alegría, porque somos los sectores populares los que gobernamos y de aquel modo mejoramos significativamente nuestra calidad de vida.

¿Quien salió ganando con el atentado en el metro? Los que intentan imponer el miedo. De forma magistral, como siempre lo hacen, esos sectores tuvieron la capacidad para reivindicar el terror como manera de desvirtuar las demandas de cambios profundos que a través del movimiento popular venimos exigiendo -me atrevo a decirlo- la mayor parte de los trabajadores y estudiantes de nuestro país. La lección que nos quedará es la de no dejarnos dominar con el terror porque éste es una excelente herramienta para retrasar la llegada del Chile popular que nos merecemos.

En resumen, hay que decir que cada vez que se apeló a la mano dura para “protegernos” del terrorismo o de la inseguridad, se hizo para limitar nuestras garantías constitucionales.

Alfredo Armando Repetto Saieg

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