• 14/octubre/2010 •

El otro rescate: ayuda psicosocial

<b>Jorge Castillo Bravo</b><br>Terapia Ocupacional, Universidad Andrés Bello.

Jorge Castillo Bravo
Terapia Ocupacional, Universidad Andrés Bello.

Cada vez que un minero se aproxime nuevamente a la superficie de la tierra, vivirá una experiencia individual y muy particular. Los niveles de ansiedad se evidenciarán claramente durante todo el proceso del rescate y las consecuencias psicosociales no serán tan evidentes en esta primera etapa. Ellos tienen una historia de vida previa que no debemos olvidar.

Los servicios de apoyo psicosocial deben estar presentes desde las primeras etapas, evitando la estigmatización como víctima o enfermo. Es importante luego de lo sucedido ayudar a los mineros a comprender su experiencia, entender que las reacciones físicas y emocionales de una primera fase son reacciones esperables tras un suceso catastrófico. Hay que entenderlas como expresión del sufrimiento, ya que cuando las personas se encuentran muy afectadas por el choque emocional, se necesita abordar los síntomas para mejorar su bienestar físico y mental.

Algunas acciones pueden favorecer que tanto estos acontecimientos como los sentimientos se puedan enfrentar de mejor manera, por ejemplo realizar actividades para mantenerse activo y ayudar a los otros, ayudan a mejorar el estado de ánimo. Sin embargo, la hiperactividad es negativa e impide que la persona se ayude a sí misma. Esto lo menciono debido a que la prensa estará muy interesada en sus vidas y requerirá a cada minuto a los mineros para entrevistas.

Pero participar en despachos en directo o ser parte de actividades mediáticas que pueden dificultar su proceso de recuperación. Es por eso que se debe respetar el ritmo natural de los mineros, y respetar que puede haber trabajadores que no quieran estar en contacto con la prensa, volver al lugar de la tragedia o recordar lo sucedido. Pero recibir ayuda de otra gente es positivo, así como también poder expresarse sobre lo ocurrido.

Aunque los consejos de tratar de olvidar y seguir adelante pueden estar cargados de buenas intenciones, estos pueden resultan negativos ya que suponen una tarea imposible y transmiten una falta de compresión del otro. Algún grado de privacidad para enfrentar los sentimientos es importante.

Desde lo cotidiano, es relevante reforzar los mecanismos protectores en los lugares donde se desenvuelven cotidianamente, en sus hogares, sus poblaciones y la ciudad donde sucedió el desastre. Se debe considerar la experiencia previa de las poblaciones, para apoyar el restablecimiento de una cierta “normalidad” como proceso que permita el apoyo comunitario.

Jorge Castillo Bravo.

Publicado: 14/10/2010

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