• 07/marzo/2010 •

El tiempo para una decisión

<b>Loreto Ibañez Fontan</b><br>Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

Loreto Ibañez Fontan
Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Magíster en Persuasión, Propaganda y Manipulación de Masas. Ha trabajado en varios medios de prensa, principalmente en Televisión. Como discípula de importantes escritores de la talla de Pía Barros, Pablo Simonetti y Andrés Rojo, ha ganado varios concursos Literarios, en un género que ella misma define como "realista y pornosoft... la realidad oculta que cada uno de nosotros lleva dentro".

NO TE DEJES PISOTEAR AUNQUE LA MALA FORTUNA TE DERRIBE

(Quintiliano)

Ha pasado poco más de una semana luego de la devastadora tragedia grado 8.8 que azotó a nuestro país. Ya sabemos los chilenos que nuestra tierra es particularmente sísmica, pero el pasado terremoto nos dejó a todos impactados: Chile entero quedó «curado de espanto», y claro, no es que hable yo por envidia, pero cuando las catástrofes ocurren fuera de nuestro territorio (Haití, por ejemplo), somos los primeros en armar cadenas solidarias; en cambio dentro de nuestros límites, demoramos tanto que perdemos minutos fundamentales.

Durante la semana, bombardeada como todos por imágenes desgarradoras, me dolió el alma un reportaje que leí en el diario La Tercera… pocas horas después del peor de los terremotos que nos ha tocado vivir, y sin explicar las razones, el Gobierno chileno, se dio el «lujo» de rechazar por más de 72 horas, la ayuda solidaria de países como Francia e Israel entre otros, que no ofrecían dinero, sino expertos rescatistas, voluntarios del área salud e incluso un hospital de campaña. Que sepa yo, «asuntos diplomáticos por resolver» no existen con ninguno de los países que menciono, y aunque los hubiera, en mi modesta opinión, no era el minuto para negar nada… ni siquiera a nuestros hermanos peruanos, con quienes este años -perdonen mi franqueza- hemos estado «pa’ la patá y el combo».

Después de tal «acierto» del Gobierno al rechazar ayuda… ¿me van a venir con que no fue la desesperación la que llevó a los saqueos? No, muy «pata mala seré», y jamás voy a justificar actos vandálicos, pero hagamos el siguiente ejercicio:

Usted, funcionario de una oficina X, cuyo sueldo asciende a 400 lucas, es papá de tres niños. Con mucho esfuerzo compró un departamentito a través del subsidio, y tras tremendo terremotazo, el edificio se le vino abajo. Lógicamente adentro, estaban sus más preciados objetos -no hablo de camas ni de cocinas- su nuevo televisor de plasma comprado a crédito, el lavavajillas que su señora nunca aprendió a usar y el Nintendo WII de los cabros chicos…

Ante tal impacto, yo que apenas perdí una lámpara, me imagino su cara y la de su prole (El cuadro «El Grito» de Edward Münch seguro parecería hueveo de Halloween antes que la obra de arte más expresiva de la historia).

Dígame entonces, honestamente ¿no habría estado tan desesperado como para llevarse cualquier cosa que encontrara en una tienda? Más aún al ver que eran cientos las personas que hacían lo mismo. (y -ojo- la ayuda todavía no llegaba a quienes la necesitaban).

Es cierto que nunca faltan los aprovechadores, pero no me vengan con que la mayoría de aquellos que participaron de «saqueos», actuaron bajo la influencia de un acontecimiento catastrófico y terrorífico que causó alteraciones sicológicas en un país completo (Si, ya sé que mis alteraciones vienen de antes y quizás sean congénitas, pero eso no me excluye)

Pero ante mi propia desesperación, recuerdo las palabras de un amigo: «los muertos no van a resucitar, pero acuérdate que ya vendrá Don Francisco»… y así fue. Nuevamente quedó demostrado que los chilenos somos solidarios, y también que el término «huevón» fue acuñado en Chile.

Bien huevón el Gobierno al rechazar ayuda extranjera y tardar 72 horas en aceptarla. Bien huevones los que se aprovecharon para saquear sin haber perdido nada, y bien huevones los que nunca recordaron que:

«Demorar la justicia es injusticia.»

(Walter Savage Landor)

Eso yo no lo olvidaré jamás… por eso, poco me importa parecer irónica al confesar que, harta del encierro en el piso catorce donde habito y cuyos ascensores se fueron a la mierda tras el 8.8, y harta también de ver cómo demoraba en llegar la ayuda a quienes la requerían con urgencia (me acordé de la niñita de dos meses -Blanquita- que estuvo tres días sin más alimento que agüita de toronjil, que por suerte, dicen que además sirve para curar la pena), igualmente huevón (aunque no creo que tanto, porque más huevón fue el que me acompañó y pagó la cuenta) me fui a calle Tarapacá, aquí en Santiago de Chile: «El rincón de Los Canallas» se llama el restorán… y canallamente me tomé tres «terremotos» (vino pipeño con helado de piña y fruta picada) y no recuerdo bien cuántas «réplicas» (que son lo mismo pero goteado con licor de menta) y ahí me quedé viendo cómo Don Francisco cumplía al pie de la letra el presagio solidario con el que me había consolado días antes mi querido amigo J.J.D.R.

¿Qué cómo subí después los catorce pisos? ¡Ni idea tengo! Capaz que los mismos bomberos que salvaron dos veces a un pollo (mascota de una pequeña de nombre Eva) llamado Pepe en Constitución, se hayan paleteado solicitando a sus colegas santiaguinos que me mandaran un carro de escalas, pero la verdad es que no me acuerdo. Es cierto que cuando desperté al día siguiente una parte del cuerpo me dolía, pero tal como prefiero hacer ante el desacierto del Gobierno y los saqueos, preferí no buscar explicaciones. (A veces, créanme, la explicación es el peor de los consuelos)

Atentamente y aún un poco adolorida

se despide de ustedes

Loreto Ibáñez Fontan.

Publicado: 08/03/2010

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