• 25/enero/2010 •

Embarazo adolescente

<b>Lilian Carrasco Leal</b><br>
Gineco-Obstetra. Académica Facultad de Medicina Universidad Andrés Bello.

Lilian Carrasco Leal
Gineco-Obstetra. Académica Facultad de Medicina Universidad Andrés Bello.

Catalina camina por los pasillos de la maternidad, de un lado a otro mientras vienen las contracciones cada tres minutos. A su lado, Benjamín la acompaña de la mano. En pocas horas, ellos serán padres. Esta historia sería un comienzo ideal, si no fuera porque Catalina y Benjamín aún no terminan el colegio.

Esta joven no sólo deberá asimilar el impacto del embarazo, sino el duelo de postergar sus sueños y deseo, enfrentando nuevos desafíos como el verse obligada a buscar un trabajo disminuyendo la probabilidad de completar sus estudios. Todo lo anterior da cabida a la perpetuación del círculo de la pobreza.

Los factores de riesgo que se relacionan con el embarazo adolescente son múltiples y complejos. Actualmente podemos ver que existe una gran brecha entre la madurez biológica y la emocional del adolescente, pues cuando a los doce años ella puede estar preparada biológicamente para el embarazo, recién a los 19 años estará finalizando la etapa de la adolescencia.

Carencias afectivas, baja autoestima, conflictos entre su sistema valórico y el de su familia, disfunción a nivel familiar, antecedentes de embarazos adolescentes dentro de su familia, pérdida de figuras significativas o adultos referentes en su proyecto de vida y factores socioculturales como deserción escolar, pobreza, hacinamiento, problemas de alcoholismo o drogadicción, entre otros, favorecerán aún más el riesgo de un embarazo adolescente.

Los adultos debemos ayudar a nuestros adolescentes a tomar decisiones informadas y que permitan prepararlos frente al inicio de su vida sexual; promoverlos en el autocuidado en su salud reproductiva y darles un sistema valórico significativos; estimularlos en la creación y desarrollo de proyectos de vida futura y la capacidad reflexiva. Un factor trascendental es hablar franca y cercanamente con el adolescente, pues una familia contenedora y un diálogo fluido son factores protectores esenciales.

El embarazo adolescente es una problemática compartida por todos y se necesita generar acciones sociales.

Lilian Carrasco Leal.

Publicado: 25/01/2010

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