• 02/enero/2009 •

En EE.UU. existen estímulos para declararse en quiebra

<b>Juan Esteban Puga</b><br>Socio de Puga Ortiz Abogados

Juan Esteban Puga
Socio de Puga Ortiz Abogados

Muchos podrían haber pensado que si un grande norteamericano, como General Motors, quebró una hecatombe habría sacudido y arrasado a las industrias de menor tamaño por el sólo hecho de usar el concepto de quiebra.

Es común creer que la quiebra de una empresa es equivalente a su liquidación. Los convenios de abandono de bienes son de liquidación y muchas quiebras son el vehículo precisamente para poder salvar una empresa.

Hay que cuidarse del mal denominado principio de conservación. Los empresarios viven de sus empresas y una de las razones para estirar en exceso la cuerda es que el fin del negocio es la miseria para ellos. Los mecanismos actuales para resolver ese problema son insuficientes y obligan al empresario a dilatar las soluciones.

La empresa es un instrumento para producir riqueza. Si no cumple esa función es dañino para todos mantenerla, incluso para los trabajadores, quienes por miedo a no encontrar nuevos horizontes, se quedan en un lugar que ya no los necesita y que tampoco podrá mejorarles sus remuneraciones.

La insolvencia tiene un efecto de aceleración de la pobreza. El deudor ve depreciarse sus activos en forma acelerada pues pasan de un valor comercial a un valor de liquidación en breve tiempo; y ve incrementarse sus pasivos merced de la misma insolvencia pues incurre en multas, intereses moratorios, indemnizaciones etc. resultado de su misma cesación de pagos. Esto significa que en breve plazo el deudor ya no administra su patrimonio que vale cero, sino el de sus acreedores, sin que éstos puedan aún intervenir.

Hay que mejorar el aspecto negativo con el que hoy se mira socialmente la quiebra. Los empresarios quedan estigmatizados por haber quebrado, en circunstancias que el 99 por ciento de los casos de quiebras o insolvencias son fortuitas. Lo que ha venido ocurriendo en el derecho comparado es que la expresión quiebra se ha cambiado por la de concurso, a fin de atenuar ese efecto.

Lo esencial, entonces, es generar espacios para sincerar este fenómeno a la brevedad ya que en Chile existen muchos desincentivos para que esto ocurra y en ese sentido es donde hay que reflexionar. En Estados Unidos existe un estímulo para los deudores que manifiestan su insolvencia, además de muy pocas sanciones, lo que puede no ser tan bueno, pero por lo menos ayuda a la transparencia del mercado.

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