• 27/julio/2009 •

En el Día del Niño: ¿Estamos protegiendo sus derechos más básicos?

<b>Mahia Saracostti</b><br>Directora Trabajo Social Universidad Andrés Bello.

Mahia Saracostti
Directora Trabajo Social Universidad Andrés Bello.

Toda sociedad necesita que sus niños y niñas se desarrollen para convertirse en ciudadanos y ciudadanas responsables, capaces de contribuir al bienestar de sus comunidades. Sin embargo, las historias de niños y niñas públicas o anónimas, nos hacen cuestionarnos acerca de cómo estamos protegiendo los derechos básicos de la infancia.

La historia de Támara Schayman, la pequeña que en marzo de 1996, cuando aún no cumplía cuatro meses, recibió una brutal golpiza de su padre y que falleció tras permanecer seis años en estado de coma. O la del pequeño Cisarro, el niño de tan solo 10 años, que fue detenido recientemente conduciendo un vehículo robado junto a una banda de menores, ha registrado 16 detenciones y protagonizado dos violentos asaltos que causaron conmoción pública.

Ambos niños, Támara y el Cisarro son ejemplos – lamentablemente, no son los únicos – de vulneración a derechos básicos de la infancia como el derecho a la vida, el derecho a gozar de la guía de sus padres y familia, el derecho a ser protegida/o de ser maltratada/o o lastimada y el derecho a jugar, entre otros.

La Convención sobre los Derechos del Niño, según UNICEF, es el primer instrumento internacional jurídicamente vinculante que incorpora toda la gama de derechos humanos: civiles, culturales, económicos, políticos y sociales. En 1989, los dirigentes mundiales decidieron que los niños y niñas debían de tener una Convención especial destinada exclusivamente a ellos, ya que los menores de 18 años precisan de cuidados y protección especiales, que los adultos no requieren. Los dirigentes querían también asegurar que el mundo reconociera que los niños y niñas tenían también derechos humanos.

Támara y el Cisarro son casos mediáticos y reconocidos públicamente. Sin embargo, existen muchos otros casos anónimos. Recuerdo hace un par de años atrás, que como académica de una escuela de Trabajo Social chilena realicé una supervisión a estudiantes que realizaban su práctica en un colegio de Santiago. Estas estudiantes se encontraban insertas en un proyecto piloto del Ministerio del Interior que se focalizaba en la Prevención de la Explotación y Comercio Sexual de Niños y Niñas, cuya edad fluctuaba en los 11 años. Grande fue nuestra sorpresa cuando detectamos que a esa edad ya no había nada que prevenir. Un porcentaje importante de esos niños y niñas habían sido iniciados sexualmente a muy temprana edad. Y los que no lo habían sido, habían experimentado diversos grados de vulneración a sus derechos – desde negligencia hasta violencia psicológica y /o física permanente – por parte de sus familiares o cercanos.

Con motivo del Día del Niño, no podemos dejar de preguntarnos qué estamos haciendo como sociedad por todos estos niños y niñas anónimos y sin voz que en silencio sufren de la violación de sus derechos más básicos. Indudablemente, el estado chileno ha asumido algunas tareas de protección a través del sistema de protección social “Chile Crece Contigo” o del Servicio Nacional de Menores, SENAME. ¿Son estos instrumentos del estado suficientes para la implementación de una política efectiva de protección de derechos de la infancia?

Chile Crece Contigo es un Sistema de Protección Integral a la Infancia que tiene como misión acompañar, proteger y apoyar integralmente, a todos los niños, niñas y sus familias, a través de acciones y servicios de carácter universal, así como focalizando apoyos especiales a aquellos que presentan alguna vulnerabilidad mayor: “a cada quien según sus necesidades”. El propósito de este sistema es atender las necesidades y apoyar el desarrollo en cada etapa de la primera infancia, (desde la gestación hasta los 4 años), promoviendo las condiciones básicas necesarias, en el entendido que el desarrollo infantil es multidimensional y, por tanto, simultáneamente influyen aspectos biológicos, físicos, psíquicos y sociales del niño/a y su entorno.

Cuando el estado chileno ratificó la Convención Internacional de los Derechos del Niño, el SENAME se constituyó en el instrumento primordial de la implementación de una política de protección de derechos destinada a los niños, niñas, adolescentes y sus familias en circunstancias de riesgo y vulnerabilidad social.

El Día del Niño es para celebrar a nuestros hijos, sobrinos, hermanos. Los 365 días del año son para estar alerta y activos con la protección de los derechos de los niños y niñas de nuestro país, especialmente el de aquellos rostros que silenciosamente solicitan a gritos de nuestra ayuda. Los instrumentos del estado no son suficientes para la implementación de una política de protección de derechos de la infancia, requieren del acompañamiento de una sociedad consciente y activa.

Mahia Saracostti

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