• 17/junio/2013 •

En el día Mundial contra la Desertificación y la Sequía: Chile aún puede revertir la situación

<b>Rodrigo Cerda</b><br>Ingeniero Ambiental y Director General del Centro del Medio Ambiente IDMA

Rodrigo Cerda
Ingeniero Ambiental y Director General del Centro del Medio Ambiente IDMA

En un nuevo Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía  la invitación de la ONU es a sensibilizar e incrementar medidas sobre  los riesgos que conlleva la sequía y la escasez de agua en las zonas áridas y   asegurar la salud del suelo como parte de la agenda post Río+20 y de la agenda post-2015 para un desarrollo sostenible.

Las cifras hablan por sí mismas: anualmente, en el mundo se pierden entre 20.000 y 50.000 kilómetros cuadrados de tierras,  debido a la erosión del suelo. Para el 2025 se perderán las dos terceras partes de las tierras cultivables en África y el año 2030 solamente la escasez de agua  puede desplazar hasta 700 millones de personas.

Por otra parte, en los próximos 20 años nuestras demandas básicas aumentarán de forma significativa, se necesitará un 50% más de alimentos, un 40% más de energía y un 35% más de agua, según datos de la ONU.

Sin duda, duda la desertificación y la sequía son un problema básico para la satisfacción de las necesidades de la humanidad  y  debiera estar entre las prioridades de todos los gobiernos y de la ciudadanía en general.

Hace 16 años que Chile suscribió y ratificó la Convención de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (CLD) de las Naciones Unidas. De acuerdo con esta convención los gobiernos deberían, entre otros aspectos, implementar el Plan de Acción Nacional contra la Desertificación, con la participación de las organizaciones de la Sociedad Civil y de las comunidades afectadas, sin embargo no han habido grandes cambios.

La desertificación en nuestro país es un problema grave, pues afecta una gran proporción del territorio. Últimos datos revelan que el 62,3% del territorio chileno sufre serios problemas de degradación debido a la deforestación y el sobrepastoreo, la constante falta de lluvias y de nieve obligó al gobierno a declarar a 120 comunas en emergencia agrícola a principios de 2012 y a seis áreas de la zona centro en escasez hídrica.

Pese a ello, la desertificación y sequía de nuestro país, aún no recibe la debida atención y control, ya que se trata de un problema casi endógeno sobre los modos de producir, extraer y vivir que hemos arraigado en el tiempo.

La explotación desmedida de los recursos inducida por el sobre talajeo y la deforestación  nos entrega como resultado una tierra erosionada y degradada, la concesión de derechos de aprovechamiento de aguas gratuitos y perpetuos, que jamás reparó en aspectos de sustentabilidad, ha generado un tremendo daño a nuestras cuencas hidrográficas, a nuestra tierra y  a la sostenibilidad de nuestra vida.

Es vital, para enfrentar eficazmente la desertificación y la sequía en Chile,  diseñar e implementar una política ambiental real y coherente, que incentive el control  y la conciencia con nuestro entorno,  que detenga la abusiva expansión industrial y el fomento de la agricultura intensiva en base a monocultivos de especies a gran escala y la introducción de transgénicos con la consiguiente degradación de los suelos, y  es básico y urgente re-educar a la ciudadanía en respeto con nuestro entorno.

La educación ambiental surge como un tema primordial para crear consciencia en todas las esferas. Educar a las industrias, campesinos, agricultores y por supuesto a nuestros estudiantes, ya que son los primeros hoy y nuestros estudiantes en el futuro, quienes tendrán incidencia en los modelo de extracción , producción y explotación que Chile impulsará en el futuro y en el tipo de medio ambiente que les heredamos a las nuevas generaciones.

Hoy celebrando la lucha contra la desertificación y la sequía, el mensaje es claro y debe sonar fuerte: todos debemos actuar, promover y exigir conocimiento, conciencia y acción  frente a la escasez de agua, la desertificación y la sequía, el momento de construir un futuro más verde es hoy… que aún podemos revertir la situación.

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