• 30/septiembre/2010 •

Energías renovables en Chile

<b>Jorge Gatica</b><br>Ingeniero Civil Universidad San Sebastián.

Jorge Gatica
Ingeniero Civil Universidad San Sebastián.

“Antes lo que diferenciaba al rico del pobre era el dinero en sus bolsillos; hoy es el tipo de ideas en sus cabezas” decía el economista J. K. Galbraith.

Tal como un adolescente debe pasar por crisis de identidad en su ruta a la adultez, Chile debe enfrentar desafíos antes del desarrollo como las carencias en educación, salud, innovación y energía, entre muchas.

En países más avanzados eso se hace con ciencia e ingeniería. Aplicando método científico, se reconocen hechos, cuantifican beneficios y costos y se diseñan escenarios. Así, los tomadores de decisiones –idealmente expresando los deseos de una ciudadanía educada e informada- financian proyectos o regulan industrias.

En Chile, el tipo de ideas continúa lejos de este accionar y eso perjudica mucho porque disminuyen eficiencia, productividad, empleos y/o salarios.

Es importante y urgente que ministros y congresistas aborden los conflictos que enfrentan a la minería y la agroindustria, donde las necesidades por energía en el Norte Grande motivan la instalación masiva de centrales termoeléctricas; lo que –debido al incremento en la huella de carbono del país- perjudica no sólo a nuestro posicionamiento como potencia alimentaria sino que pronto a los accesos a mercados más evolucionados.

Urge conciliar a dos sectores que pesan en retornos y trabajos. Estos objetivos algo confrontacionales plantean desafíos técnicos y económicos que –más allá de las opiniones- requieren mediciones. Los números han brillado por su ausencia…

La potencia instalada chilena es de 16 gigaW: dos tercios termoelectricidad y el resto hidroelectricidad. Al año, nuestro país de 17 millones de habitantes e ingreso de US$ 16 mil produce 60,6 teraWh. Al 2012, solamente el sistema integrado del Norte Grande requerirá 11,6 teraWh. Hasta 2030, las necesidades de inversión en generación, transmisión y distribución de electricidad se estiman entre US$ 38 mil y 49 mil.

Si consideramos que los 50 millones de coreanos ganan US$ 28 mil y producen 440 teraWh, ¿cómo podríamos ganar y producir en la misma proporción sin contaminar más?

Debería servirnos Alemania y su promoción de energías renovables. Los 83 millones de germanos ganan US$ 34 mil y producen 593,4 teraWh. Sus 13 millones de metros cuadrados de colectores solares térmicos generan 4,75 teraWh. Las instalaciones fotovoltaicas generaron en 2009 alrededor de 6,2 teraWh lo que se compara con 4,4 teraWh en 2007. Por ejemplo, el instituto Jülich implementó una turbina que genera 1,0 teraWh con una chimenea propulsada por vapor calentado por 2 mil espejos. Esta tecnología CSP recibió subsidio del ministerio ambiental.

La energía eólica contribuye con potencia de 25 gigaW. El Estado teutón aporta 50 millones de euros para Alpha Ventus, prototipo de parque eólico en el mar (off-shore); con lo cual se espera generar 10 gigaW al 2020.

Instalar paneles solares en una agroindustria chilena por Aconcagua produjo retornos elevados sobre la inversión: en invierno, el rendimiento superó un tercio sobre lo estimado originalmente mientras que en verano se mejoró una mitad adicional.

En la práctica, se confirmaron las predicciones de experto

s de Fundación Chile y de agencias técnicas alemanas como GTZ; cuyos estudios se presentaron en foros tecnológicos organizados por la Cámara Chileno Alemana de Industria y Comercio.

Para concluir, el presupuesto chileno ronda US$ 40 mil millones anuales. Desde 2006, sólo el impuesto específico de la minería recaudó US$ 3.079 millones y apenas se destinaron US$ 516 millones del royalty a innovación, su propósito original. Si consideramos que las exportaciones mineras están al mismo nivel que las arcas fiscales, se concluye que existe disponibilidad de dinero, privado y público, para innovar y emprender. Sólo falta insertar nuevas ideas en las cabezas.

Jorge Gatica.

Publicado: 30/09/2010

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