• 26/noviembre/2009 •

Es importante pagar las deudas

<b>Marco Antonio Castro</b><br>Director de Postgrados. Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Central.

Marco Antonio Castro
Director de Postgrados. Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Central.

Estamos viendo en el Parlamento la insólita aprobación del Presupuesto para la Educación en 2010. Respecto a este episodio, reflexiono. Uno de los pilares fundamentales de la convivencia humana es la buena fe. En efecto, ella posibilita la confianza mutua y genera las condiciones para el diálogo y el encuentro mutuo. En la situación del paro convocado por el Colegio de Profesores, se ha faltado a la buena fe por parte del Gobierno y ello ha provocado el conflicto que hoy tiene a una considerable cantidad de alumnos sin clases al término del año escolar. “La paz es fruto de la justicia” dice San Agustín, y con el desconocimiento de la deuda histórica por parte de las autoridades se ha provocado una situación que, una vez más, afecta a los más pobres de nuestra sociedad.

Porque que la deuda de existir, existe, ella se originó con la dictación del Decreto Ley 3551 de 1981 el que en su artículo 40 preceptúa: “se establece, a contar del 1 de enero de 1981, para el personal docente dependiente del Ministerio de Educación Pública, regido por el decreto ley N. 2327, de 1978, una asignación especial no imponible, de los porcentajes que se indican según sea el escalafón, que se aplicará sobre el sueldo base del grado, la asignación docente y las asignaciones docente y las asignaciones del decreto ley 2411, de 1978 que correspondan al interesado: Educación Pre- Básica, General Básica, Especial o Diferencial y Media Docentes Superiores y Docentes propiamente tales 90%. Personal no titulado 50%”.

Dicha obligación no fue cancelada en su oportunidad ni en lo sucesivo, no porque no existiera el derecho, sino meramente por falta de recursos económicos de los municipios que asumieron la responsabilidad de administrar la educación.

Por tanto, afirmar ahora que la deuda no existe y basarse para ello en una cuestionable interpretación de la ley, no corresponde. Si bien es cierto los tribunales han fallado en contra de algunos docentes que han buscado por esa vía impetrar su justo derecho a la asignación pendiente, también se debe reconocer que ha habido casos en los que sí ha sido reconocido su derecho.

El jurista romano Ulpiano definió justicia como “suum cuique tribuere”, dar a cada uno lo suyo. Por ello es de justicia que a los docentes el Estado les de lo que en su momento se comprometió y hoy lo niega. Para ello resulta fundamental que el diálogo se reanude, no sobre la base de la negación como punto de partida. Más aún cuando estamos al término de un gobierno que ha sabido asumir otras deudas como es la que Chile tenía con sus mujeres sin derecho a previsión y con sus adultos mayores que enfrentaban su ancianidad en condiciones paupérrimas.

Marco Antonio Castro.

Publicado: 26/11/2009

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