• 13/octubre/2009 •

Estatua de Juan Pablo II: Recoleta tiene la palabra

<b>Jacinto Gorosabel</b><br>Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

Jacinto Gorosabel
Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

En mi columna anterior acerca del eventual emplazamiento de la estatua del Papa Juan Pablo II en una plaza en Recoleta, realicéun paralelo entre la controversia causada por esta escultura y las que en su época provocaron la Torre Eiffel y la pirámide del Louvre. Algunas personas consideran que esta comparación sería inútil pues las funciones que cumplen estas construcciones son completamente diferentes.

Admito en que se trata de realizaciones diferentes, pero creo que no se comprendió bien el sentido del paralelo que formulé pues la analogía apuntaba a la férrea oposición que, en su momento, provocaron las citadas obras en el pequeño e influyente círculo de artistas y urbanistas de sus respectivos países. Basta revisar la lista de adjetivos que esgrimieron los «entendidos» para condenar a Eiffel o a Pei para darse cuenta que el establishment, a veces, es bastante reaccionario y conservador frente a las propuestas artísticas que rompen esquemas tradicionales plásticos, tal como lo es la estatua de Juan Pablo II.

Hasta ahora sólo nos hemos referido a la estatua, sin embargo ella es parte de un moderno proyecto urbanístico de la municipalidad de Recoleta que contempla remover tanto la actual feria artesanal como los grandes carteles (cada uno de 22 metros de altura), para despejar la vista hacia el frontis de la Escuela de derecho de la Universidad de Chile. La escultura del Papa se encontrará ubicada a 160 metros de distancia de la sede universitaria. La mayoría de los árboles serán conservados o reubicados dentro de la plaza, rebautizada el 2007 y por decisión unánime de los concejales de esa comuna como Juan Pablo II.

Al recorrerla desde oriente a poniente, las personas pasarán por un zócalo al aire libre, que estarábajo el nivel de la calle, flanqueado por los locales de los artesanos de la feria. Este paseo, debajo del cual habrá 350 estacionamientos subterráneos, estarácoronado en su extremo poniente por la estatua del Pontífice, cuyo entorno estaráadornado con una fuente de agua, árboles y flores.

Este proyecto fue diseñado por el arquitecto Cristián Boza y ya está en la Dirección de Obras Municipales. La semana pasada fue ingresado a la Seremi de Vivienda, desde donde será repartido a todos los organismos que decidirán su aprobación, como el Consejo de Monumentos Nacionales y las carteras de Vivienda y Transportes. El CMN analizará este proyecto para luego ser votado en la sesión del próximo 15 de noviembre.

El municipio espera que la estatua, que está siendo creada por el escultor Daniel Cordero, sea aprobada en esa instancia para poder instalarla en abril de 2010 y conmemorar los 23 años de la visita a nuestro país de Juan Pablo II, quien pisó suelo chileno el 1 de abril de 1987.

A pesar de estas diferencias que han expresado diferentes personas a través de la prensa, todos coinciden en dejar que sea la ciudadanía la que libremente juzgue el valor estético y sentido histórico de esta escultura. Por ello, cabe destacar la meritoria decisión de la alcaldesa de Recoleta, Sol Letelier, de consultar e informar a los vecinos de esa comuna, a través de Cabildos Participativos, sobre todos los alcances del proyecto que remodela la plaza Juan Pablo II.

Todas las voces son respetables y valiosas, pero especial relevancia tienen aquellas que representan a las fuerzas vivas de la comuna donde se ubicará el monumento al fallecido pontífice. Escuchémoslas a todas con el mismo respeto y tolerancia.

Jacinto Gorosabel.

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