• 23/diciembre/2009 •

Estrés de Fin de Año

<b>Lucía Godoy</b><br>Psicóloga y académica de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello.

Lucía Godoy
Psicóloga y académica de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello.

Ya en pleno diciembre, muchas personas dicen estar con estrés de fin de año. Cansados por el paso del año, de las preocupaciones por cumplir con los regalos navideños y próximas vacaciones o simplemente por el cansancio de las emociones de los doce meses.

El estrés es la respuesta del cuerpo a condiciones externas que perturban el equilibrio emocional de la persona. El resultado psicológico de este proceso, que puede ser consciente o inconsciente, es el deseo de huir de la situación que lo provoca o confrontarla violentamente. En esta reacción participan casi todos lo órganos y funciones del cuerpo, incluidos cerebro, sistema nervioso, corazón, flujo sanguíneo, nivel hormonal, digestión y función muscular.

Sin embargo, lo que en situaciones apropiadas puede salvarnos la vida, se convierte en un enemigo mortal cuando se extiende en el tiempo. Hay circunstancias que se perciben inconscientemente como amenazas. Esto lleva a reaccionar a la defensiva, sufriendo consecuencias nocivas todo el organismo. Entonces, se puede decir que el estrés puede generar hipertensión arterial, gastritis y úlceras en estómago e intestino, disminución de la función renal, trastornos de sueño, sensación de agobio y agotamiento y alteración del apetito.

Entre los síntomas más comunes, se puede decir que está la depresión, ansiedad, dolores de cabeza, insomnio, indigestión, salpullidos, disfunción sexual y taquicardia.

Cuando ya se está en el cuadro de estrés, como psicóloga y docente de la U. Andrés Bello recomiendo:

-No preocuparse acerca de las cosas que no se pueden controlar, como el clima.

-Hacer algo acerca de las cosas que si puede controlar.

-Prepararse lo mejor que pueda para sucesos que se sabe que pueden ocasionar estrés.

-Esforzarse por resolver los conflictos con otras personas.

-Pedir ayuda a las amistades, familiares o profesionales.

-Fijarse metas realistas en la casa y en el trabajo.

-Hacer ejercicios.

-Abandonar las actividades diarias que causan estrés con deportes en grupo, eventos sociales y pasatiempos.

-Tratar de ver el cambio como un desafío positivo, no una amenaza.

-Programar las actividades para que no se acumulen ni se conviertan en excesivas.

-Establecer prioridades claras.

-Delegar responsabilidades.

-Aprender a decir NO a los compromisos que no se pueden cumplir.

-Hacer bien y pronto lo que se puede hacer y olvidarse por completo de lo que no se puede.

-Asumir los grandes retos como secuencias de pequeños pasos.

Lucía Godoy.

Publicado: 22/12/2009

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