• 05/noviembre/2009 •

Exterminemos a quienes afean el paisaje: la nueva política del Estado

<b>Patricia Cocas</b><br>
Fundadora y presidenta de ProAnimal Chile. Representante en nuestro país de Global Task Force. Licenciada en Ciencias Políticas y Administrativas. En proceso de finalización de Magíster en Gestión y Planificación Ambiental de la Universidad de Chile.

Patricia Cocas
Fundadora y presidenta de ProAnimal Chile. Representante en nuestro país de Global Task Force. Licenciada en Ciencias Políticas y Administrativas. En proceso de finalización de Magíster en Gestión y Planificación Ambiental de la Universidad de Chile.

Increíble. Luego de años de trabajo para lograr la aprobación de la Primera Ley de Protección Animal en Chile pensé que tendría un pequeño descanso; por lo menos dejar de visitar por algún tiempo el Parlamento, al parece era mucho pedir. Casi no terminaba el proceso de promulgación de la Ley de Protección Animal y el Gobierno ya enviaba un nuevo proyecto, vía indicación sustitutiva, para “legalizar el exterminio masivo de animales”.

En efecto, tal como lo he señalado en otras columnas, el esfuerzo dio frutos y se logró la aprobación de una Ley de Protección Animal que significa un antes y un después en materia de bienestar animal entregando un amplio marco de protección a todo tipo de animales, tanto silvestres, como de cautiverio, de producción, de la fauna marina, animales domésticos, entre otros, y, por cierto, animales de compañía. Dentro de esta última categoría, logramos que se aprobaran artículos que obligan a la autoridad sanitaria, (Ministerio de Salud), a hacerse cargo de la problemática de la sobrepoblación de animales de manera ética e integral, a través de: programas masivos de esterilización, campañas de educación en tenencia responsable y otros.

Sin embargo la autoridad sanitaria, intentando evadir sus obligaciones y tratando de quitarse de encima tamaña tarea, no encontró nada mejor que redactar un nuevo proyecto de ley, a través del cual pretende endosar dicha responsabilidad a los municipios, facultándolos, además, para recolectar y exterminar animales, caninos, masivamente; lo cual es inaceptable.

Cabe recordar que actualmente en Chile, ni los Municipios ni las autoridades de salud están facultados legalmente para recolectar y exterminar animales.

Estos días he debido escuchar a distintos representantes de la autoridad sanitaria, buscando los más absurdos subterfugios para no cumplir lo que la ley les ordena. Entre ellos han intentado sostener que el Ministerio de Salud no tendría facultades legales para actuar en esta materia (¡?). Bajo ese argumento, dichos funcionarios no podrían siquiera realizar simples fumigaciones, lo que sería ridículo.

Siempre fue clara la inexistencia de voluntad política para asumir de manera seria el control de la sobrepoblación canina, a excepción claro, de los intentos reiterados para exterminar animales de manera irracional. Sin embargo estas nuevas teorías son realmente irrisorias.

El Código Sanitario en su Artículo 3° y Capítulos correspondientes, faculta a la autoridad sanitaria a implementar, programar y ejecutar todas las medidas tendientes a controlar los vectores de riesgo y enfermedades zoonóticas que pongan en riesgo la salud y bienestar de la población, entre ellos por cierto la sobrepoblación canina.

Por ello la Ley de Protección Animal, siguiendo la misma línea y en concordancia con la evolución histórica del derecho chileno en materia de salubridad, dispone dichas obligaciones en la autoridad sanitaria. La Constitución de 1833 y de 1925, radicaba las atribuciones en materia de salubridad en los Municipios, lo que quedó reflejado en el Código Sanitario del año 1935. Sin embargo esto cambió en el año 1952, año en que a través de la Ley 10.383 se transfirieron dichas atribuciones al Ministerio de Salud, esto fue más tarde ratificado en el año 1968 en el Código Sanitario.

Mas alláde los fundamentos jurídicos que señalan la responsabilidad de la autoridad sanitaria de hacerse cargo de la problemática de manera ética e integral, es probadamente conocido que el exterminio de animales como control de población canina es absolutamente inefectivo, cosa que ya a partir del año 90 la OMS comenzó a hacer pública, declarando en el año 2003 que el exterminio“ No es un método eficiente desde el punto de vista ético, técnico, ni económico, genera mala imagen de las autoridades ante el público y ha probado no tener impacto duradero ni efectivo”.

¿Por qué atacar entonces las consecuencias del problema y no enfocarse en las causas, que son la reproducción descontrolada de animales y la tenencia irresponsable?. Las políticas y programas deben enfocarse en la esterilización masiva de animales y en campañas educativas sobre tenencia responsable.

Del total de caninos de la región Metropolitana, sólo el 6% corresponde a animales abandonados, quienes tienen una sobrevida baja y no tienen posibilidades de reproducirse. Los animales, más bien, las personas que ocasionan el problema son los dueños irresponsables de los perros que callejean libremente, que están en condiciones de reproducirse generando animales indeseados que luego son abandonados. Los números son claves, si se enfocaran los programas en campañas educativas sobre tenencia responsable, gran parte del problema estaría resuelto.

Por otra parte los programas de exterminios son mas costosos que los programas que apuntan a la vida, enfocándose en la esterilización y educación.

Históricamente en nuestro país se eliminóanimales como método de control, sin ningún resultado, para comprobarlo, basta con dar una vuelta por cualquier ciudad o comuna del país y ver la cantidad de perros en las calles.

El extermino de animales es un mensaje tremendamente nocivo y cruel, es una medida coercitiva y violenta. Basta del doble discurso, si queremos que la gente haga tenencia responsable, el Estado debe dar el ejemplo y no haciendo creer que los animales son descartables, son eliminables, eso no es tenencia responsable.

¿Por qué insisten entonces en “resolver” las cosas de la misma manera?, ¿por qué ese empeño en exterminar por exterminar?.Realmente, no lo sé.

¿Tendrá que ver con la necesidad de un recambio generacional de ciertas personas en ciertos puestos, para los cuales es simplemente impensable concebir el respeto hacia todo tipo de vida ?¿Tendrá que ver con que representantes de organismos que debiesen proteger la vida y el bienestar de los animales, como el Colegio Médico Veterinario, abiertamente avalen el exterminio de animales como método de control?

En reunión con el Ministro de Salud y diversos personeros, que por años ocupan los mismos cargos en dicha cartera, exponíamos argumentos sobre la ineficacia de estas medidas. Mientras entregábamos datos y números sobre el bajo impacto en los resultados, los altos costos de estos programas, el repudio ciudadano, etc, me era inevitable pensar, por qué no discutir lo indiscutible, el valor de la vida, el respeto por el otro y por todo tipo de vida, el lugar del animal humano en este mundo. Con qué derecho pretenden determinar que una vida, mas aun la vida de quienes se suponen son nuestros mejores amigos, son desechables.

Mientras escuchaba los comentarios, se hacía aun más evidente que habría sido absurdo intentar discutir se semejantes cosas . De pronto una importante figura de nuestro bando, inicia tímidamente una exposición sobre el antropocentrismo, el valor de la vida y el lugar del ser humano en el planeta, lógicamente era un diálogo infértil. Los personeros en la reunión escuchaban con una sonrisa en sus rostros, por supuesto pensando que aquello era un despropósito, incapaces por cierto de entender siquiera por un segundo la profundidad de esas palabras y su real alcance. De pronto el brillante abogado del Ministerio de Salud, uno de los autores de dicho proyecto, salía de la sala “jactándose de su obra”, señalando entre sonrisas que Peter Singer lo llamaría “especista”. A lo cual yo agregaba, lo llamaría incompetente.

Al mismo tiempo que no me parecía una sorpresa, me costaba entender tal grado de ceguera. Cómo es posible, cuando ello ha sido una constante en la historia “humana”. Apenas pocos años atrás, muchos creían, tenían la certeza, que los humanos de ciertas razas simplemente eran inferiores, asignándoles un menor valor a sus vidas, las que no eran merecedoras de respeto, de tal forma que eran utilizados como “animales” de trabajo, cómo esclavos. Por supuesto quienes pensaban así también creían ser dueños de la verdad absoluta, grandes ciegos incapaces de ver una realidad tan evidente.

Aunque sé, que una vez más, no permitiremos tal atrocidad. Probablemente y nuevamente , más que porque logremos generar un cambio en las mentes o corazones de algunos, producto de nuestro trabajo, fundamentos jurídicos, labor ciudadana y más trabajo. Aun así, espero un recambio generacional, que no siempre tiene que ver con la edad, sino con el espíritu, para poder trabajar con gente capaz de ver lo evidente: la vida de cada ser es un tesoro invaluable.

De todas formas esperamos que Álvaro Erazo, Ministro de Salud, quien pocos días atrás me declaró ser un amante de los animales, participante activo de organizaciones de protección animal, ponga su mano en el corazón y haga efectiva la Ley de Protección Animal, resolviendo de una vez por todas y de manera eficaz esta problemática, que es ya hace mucho, un problema país.

Patricia Cocas.

Publicado: 05/11/2009

Relacionados: