• 29/septiembre/2013 •

Fe y certidumbre

En una gran entrevista a una revista jesuita, el Papa Francisco se detiene largamente sobre un punto central de la fe católica: El ejercicio libre y fatigoso de creer. Libre, ya que supone asentir personal y conscientemente por el Dios de la vida. Y fatigoso, ya que esto de creer es un ejercicio activo, un proceso más que un estado.

Es el gran plus de la fe cristiana, cuando es legítima y real, y no un postizo acomodado a mi estilo de vida.

Creer es buscar, es cuestionarse constantemente, es saber que siempre se puede mejorar un poco más; que no somos dignos de la fe sino que es un don gratuito e inmerecido.

Dice el Papa: “Sí, este buscar y encontrar a Dios en todas las cosas deja siempre un margen a la incertidumbre. Debe dejarlo. Si una persona dice que ha encontrado a Dios con certeza total y ni le roza un margen de incertidumbre, algo no va bien. Yo tengo esto por una clave importante. Si uno tiene respuestas a todas las preguntas, estamos ante una prueba de que Dios no está con él. Quiere decir que es un falso profeta que usa la religión en bien propio. Los grandes guías del pueblo de Dios, como Moisés, siempre han dado espacio a la duda. Tenemos que hacer espacio al Señor, no a nuestras certezas, hemos de ser humildes. En todo discernimiento verdadero, abierto a la confirmación de la consolación espiritual, está presente la incertidumbre”.

Es fácil sentirse dueños de la fe. Algunos cristianos la han acomodado a su estilo de vida y no al revés, como debería ser. Quien cree de verdad, sabe cuán inmerecido es todo lo que tiene y cuán regalado ha sido por Dios. Creer es agradecer al Dios de la vida. Quien cree, siempre busca acercarse más a Dios y descubrirlo en lo que lo rodea.

“El riesgo que existe, pues, en el buscar y hallar a Dios en todas las cosas, son los deseos de ser demasiado explícito, de decir con certeza humana y con arrogancia: ‘Dios está aquí’. Así encontraríamos solo un Dios a medida nuestra. La actitud correcta es la agustiniana: buscar a Dios para hallarlo, y hallarlo para buscarle siempre. Y frecuentemente se busca a tientas. No se nos ha entregado la vida como un guion en el que ya todo estuviera escrito, sino que consiste en andar, caminar, hacer, buscar, ver. Hay que embarcarse en la aventura de la búsqueda del encuentro y del dejarse buscar y dejarse encontrar por Dios”, dice el Santo Padre.

Sabias palabras que invitan a la humildad, a no caer en arrogancias; a no sentirse dueños de la verdad. Y, ojo, quienes se sienten muy llenos de sí, es porque están vacíos de Dios. Nos hace bien este Papa. Escúchelo seguido.

Hugo Tagle Moreno

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