• 16/noviembre/2009 •

Frei: el heredero sin legado

<b>Carlos Cuadrado S</b><br>Director Ejecutivo de Grupo Vértice. Periodista. Magíster en Ciencias Políticas.

Carlos Cuadrado S
Director Ejecutivo de Grupo Vértice. Periodista. Magíster en Ciencias Políticas.

Primero se declaró continuador de la obra del gobierno de la presidenta Michelle Bachelet con el objetivo de traspasar a su molino el amplio respaldo ciudadano que tiene la actual mandataria. Ahora nos señala que es heredero de los dignatarios Pedro Aguirre Cerda, de su padre y de Salvador Allende, intentando acercarse a los sectores de izquierda para afianzar su posición de cara a la segunda vuelta de las próximas elecciones.

Este travestismo político que ha caracterizado al candidato de la Concertación, más que mostrar transversalidad y progresismo, da cuenta de la debilidad que manifiesta el senador DC para instalarse nuevamente en La Moneda. Sí, porque de quien ya dirigió los destinos del país (1994-2000) se esperaría que su principal legado fuesen las obras realizadas en su propia administración y no la de figuras que gobernaron hace más de 3 décadas. Lo único que le falta al dirigente falangista es manifestarse seguidor del dieciochesco Estado portaleano.

Esto no sólo demuestra una profunda precariedad de sus propuestas actuales para volver a gobernar, sino que establece una clara contrariedad en su discurso, ya que se plantea como un candidato de futuro, pero todas sus alusiones forman parte del pasado, de un Chile que ya no es el mismo y que en las actuales circunstancias requiere de un presidente que sepa afrontar los desafíos que impone el Bicentenario.

Y en esto el representante oficialista no tiene mucho qué hacer, porque son escasos los aspectos positivos que tiene para mostrar de su administración. Si bien fue una etapa de crecimiento económico sostenido en torno al 5.5% promedio, los últimos dos años estuvieron marcados por la crisis asiática, que debido al mal manejo fiscal, generó repercusiones fuertes en la economía nacional, provocando que dejara el Ejecutivo con un escaso 30% de aprobación ciudadana, la más baja de todos los mandatarios concertacionistas.

Otro lunar negro en la herencia de Frei, es que el grueso de la ciudadanía le atribuye a su gestión ser responsable de los actuales índices de inseguridad, toda vez que durante su período se aplicaron las denominadas “Leyes Cumplido” impulsadas durante el gobierno de Patricio Aylwin, donde se estableció un régimen extremadamente garantista hacia los delincuentes, en lo que posteriormente se ha denominado la “puerta giratoria”. Todo esto agravado por el conjunto de indultos que aplicó mientras estuvo en La Moneda, originando una sensación de impunidad de la que no se ha podido desligar y que sus contendores le enrostran permanentemente.

Además, en su afán por captar el voto de izquierda, le juega en contra el hecho de haber apostado por el regreso del ex general Pinochet desde Londres cuando éste fue detenido en 1998 a requerimiento del juez español Baltasar Garzón. El ala más recalcitrante de este sector no le perdona dicho punto, y si Camilo Escalona ha estado dispuesto a obviarlo, es simplemente porque antepone su interés de conservar el poder ante cualquier otra consideración.

Esta y otras tantas razones han provocado que el apoyo que tiene el líder DC (26% de acuerdo a la última CEP) sea el “voto más duro” de la Concertación, conformado por aquellas personas que se identifican a muerte con el conglomerado, sin importar quién sea su representante, mientras que el voto líquido fue a parar a las arcas de ME-O, situación que explica por qué el diputado ex PS es más competitivo que Frei en el balotaje.

Uno de los elementos a favor que cabe mencionar durante su administración fue el desarrollo en materia de infraestructura, lo que en cierta medida le cambió el rostro al país, mejoró las comunicaciones y aportó al progreso social, como camino principal para que Chile comenzará a trazar su ruta de nación emergente.

Eduardo Frei no sólo tiene un escuálido legado que otorgarle al electorado, sino que ha fracasado en su intención de transmitirle a la ciudadanía su interés por constituirse en el puente entre las nuevas y las antiguas generaciones, ya que en la propia campaña debió modificar su diseño, relegando a las figuras jóvenes a un segundo plano, tras los sucesivos errores que ha cometido su comando.

Quizás la única gran herencia que el ex presidente le entregue al país, sea como autor material de la muerte de la Concertación a manos de la centroderecha. Ese sí que es legado!!!

Carlos Cuadrado S.

Publicado: 16/11/2009

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