• 15/agosto/2009 •

Gestionando la pobreza

<b>Aldo Cassinelli</b><br>Administrador Público y académico de la Universidad Central.

Aldo Cassinelli
Administrador Público y académico de la Universidad Central.

La protección social ha sido uno de las mejores políticas que se han generado por los gobiernos de la Concertación, comparable al avance en infraestructura por medio de concesiones o la reforma al sistema procesal penal. Pero con la diferencia que se centra directamente en la persona.

Claramente, para los futuros gobernantes del país no será fácil administrar dicho programa, más bien la población pedirá cada día mejoras en ellos, básicamente en algo que se ha hecho extensivo a prácticamente todo la acción del Estado, cual es la calidad en la prestación de dichos servicios.

Las personas ya no se conforman con lo que le dan, evalúan los ofrecimientos, participan de sus soluciones y son sumamente críticos cuando lo entregado no corresponde a lo acordado o no tiene relación con la necesidad que intenta solucionar, en corto, cada día que pasa los chilenos están más consciente de sus derechos como ciudadanos y como usuarios de los servicios públicos.

La modernización de Estado pasa a ser a esta altura casi un cliché, pero sacándole lo panfletero del término, resulta ser una necesidad insoslayable para el país y no es algo que no se pueda hacer. En Chile conviven servicios de calidad internacional, como el Servicio de Impuestos Internos (SII), reconocido por su liderazgo y cercanía con el contribuyente, situación siempre difícil de manejar -a nadie le gusta pagar impuesto- pero que se ha instalado como una verdadera joyita.

Por otro lado, servicios como la Comisión Médica Preventiva e Invalidez, esa que usted conoce como el Compin, resulta ser un resabio del pasado, no porque no sea necesaria, sino porque está alejada de los niveles de gestión requeridos para asegurar que los derechos de las personas sean respetados y no pasados a llevar en un tema no menor como es la seguridad social, aquella que tanto nos interesa proteger.

Ser políticamente incorrecto siempre tiene costos, señalar que se puede avanzar más en áreas en las cuales acabamos de dar grandes pasos no resulta ser vendedor, pero cuando se hace con un horizonte claro y teniendo los objetivos bien definidos, no debiera importar el vendaval de críticas potencial.

Hoy tenemos una política de Estado en materia de protección social, la cual recoge un alto grado de solidaridad con aquellos que menos tienen o con aquellos que por distintas situaciones han debido recurrir a ella, por eso es importante que exista. No será fácil para los presidentes que estén por venir meter mano o disminuir beneficios, muy por el contrario, lo lógico es que estos beneficios mejoren su focalización en cuanto a cobertura.

Sin embargo, no hay protección social de largo plazo en un país que no genera crecimiento, en este sentido, la mejor protección social es que las personas cuenten con trabajo, que los niños y jóvenes puedan contar con educación de calidad, independiente si el prestador es público o privado, y que quienes desean emprender tengan las herramientas para hacerlo, eso permite la sostenibilidad del entramado que hoy se comienza a diseñar. Recuerde señor lector, que hoy competimos a nivel global.

Pareciera ser, para algunos, más lucrativo en términos electorales contar con una masa de personas que requieran de los beneficios dispuestos por el Estado, siempre que ellas lo puedan administrar y capturar dichos votos. En corto, para un sector político es más conveniente administrar la pobreza que solucionarla y ese es un gran problema, tanto o mayor que la pobreza misma.

Los gobiernos de la Concertación han sido exitosos, no hay duda en ellos, en los planos que se evalúe se tiene un saldo positivo, pero se puede más sin lugar a dudas. Estoy cierto que en su interior existe un intenso debate por el futuro más que por el pasado, si bien lo más visible son las disputas de corto plazo, incrementadas en período electoral.

El foco de la Concertación han sido los más desposeídos, y como se señala, su éxito puede estar en la base de su error, al no darse cuenta que dicho segmento está cambiando, se ha modificado y quienes requieren de su ayuda necesitan otras cosas, no sólo subsidios.

Esto implica cambiar la visión base, poniendo a las personas por sobre el Estado, equiparando los esfuerzos realizados para establecer la red de protección social a la generación de igualdad de oportunidades, revalorizar el trabajo y permitiendo el despliegue de las fuerzas creativas de los individuos para que puedan forjar su futuro, con la certeza que en caso de complicaciones una mano solidaria estará presente para acogerlo.

Aldo Cassinelli

Relacionados: