• 22/octubre/2009 •

Guardadores y adopción

<b>Carolina Maturana</b><br>Docente Escuela Trabajo Social Universidad Andrés Bello.

Carolina Maturana
Docente Escuela Trabajo Social Universidad Andrés Bello.

No es novedad que el sistema de guardadores responde a múltiples necesidades del sistema de protección de la infancia tales como ofrecer a los niños la posibilidad de insertarse a un medio familiar más natural y saludable que el que podrían ofrecer modelos anteriores como los orfanatos. La discusión entonces no se centra de la existencia de los guardadores, sino en los procedimientos que se implementan para llevar adelante procesos de adopción en Chile.

Estos procesos son largos y complejos limitando la inserción temprana de los niños en sus familias definitivas. Mirando experiencias internacionales destaca que el máximo tiempo de espera en procesos de adopción en Estados Unidos no supera los 2 años, con un promedio de 9 meses, aunque es importante considerar que el tiempo de espera también se asocia a los costos del proceso. Si se sigue el conducto regular a través de agencias públicas, el costo está alrededor de los 1000 dólares, pero a través de agencias privadas, el costo puede llegar a 40.000 dólares. Es importante incluir estos elementos en el análisis a la hora de cuestionar el sistema y pensar seriamente en cuál es el costo y la capacidad real necesaria para agilizar estos procesos.

Sobre las funciones y los guardadores hay que considerar si se busca intencionar la adopción, en cuyo caso deberían generarse procesos específicos que les permitan a los guardadores iniciar la adopción durante la tenencia de los niños. De hecho, según los datos del Departamento de Salud y Bienestar de Idaho, de los niños adoptados, el 80% son adoptados por sus guardadores lo cual responde a una intencionalidad en la selección de los guardadores. La otra opción es considerar que los guardadores son sólo una solución temporal, en cuyo caso deben seleccionarse individuos y familias que respondan de manera adecuada a este contexto. El desafío es que para lograr realizar estas distinciones tan precisas en la selección de guardadores, el proceso será tan costoso y demandante como el de la selección de padres adoptivos, lo cual no resuelve el problema de la demanda de niños por guardadores.

Carolina Maturana.

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