• 30/noviembre/2009 •

¡Ha muerto el bacheletismo-aliancista, viva el piñerismo-aliancista!

<b>Jacinto Gorosabel</b><br>Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

Jacinto Gorosabel
Ex Presidente Nacional de la Juventud UDI. Colaborador Comando Presidencial de Sebastián Pinera.

Ha comenzado la cuenta regresiva para la despedida de la Presidenta Bachelet quien saldrá de La Moneda con uno de los niveles de apoyo popular más altos de nuestra historia política. Muchas razones se han dado para tratar de explicar este fenómeno de adhesión social a la figura de la mandataria, sin embargo ninguno dice particular relación con sus ideas, su liderazgo político o su capacidad como estadista.

Todos sabemos que la Presidenta es muy querida por tratarse de una persona sencilla, llana, transparente y especialmente por haber tomado la decisión correcta cuando se desató la crisis económica, esto es, desplegar una red de protección social que mitigara los embates de la cesantía. Sin duda, existe mucha gratitud y simpatía por la Presidenta, sentimiento que probablemente perdurará una vez que termine su mandato. Incluso es posible que la sobrevivencia de este respaldo ciudadano la lleve a ser nuevamente candidata a la presidencia de la República. Ya veremos si ello es asíy quésuerte correrála pediatra para el 2014.

Como es obvio, existen muchos aliancistas entre quienes apoyan a Bachelet. Sin embargo ello no quiere decir que ella sea su líder. Tal como lo han señalado todas las encuestas, el líder de la oposición es Sebastián Piñera, pero no sólo porque es el candidato presidencial de la UDI y RN. El liderazgo de Piñera ha logrado proyectarse por sobre ambos partidos logrando captar la simpatía y admiración de muchos independientes que ven cómo el empresario es capaz, por ejemplo, de enfrentarse al presidente de RN y a un sector de la UDI a la hora de definir el contenido de su franja política en la TV o cuando decidió respaldar la proposición de los senadores Chadwick y Allamand en orden a regular las uniones civiles de hecho hetero y homosexuales. Piñera ha mantenido su posición incluso a pesar del rechazo expresado por el presidente de la Conferencia Episcopal, Alejandro Goic. Este último hecho es una sólida demostración de que aún cuando Piñera profesa la fe católica mantendrá su independencia de criterio respecto de la Iglesia cuando se trate de promover medidas tendientes a lograr el bien común.

Y es que, después de todo, es el bien común el fundamento de toda acción política y el objetivo que subyace como razón para hacerse cargo de la situación que viven 2 millones de chilenos que viven en pareja sin estar casados, entre los que se encuentran parejas del mismo sexo. ¿Es legítimo que el Estado se mantenga indiferente frente a esta realidad?. ¿Es aceptable que el Estado tolere que estas personas se mantengan en una situación desregulada, desformalizada, sin derechos ni deberes y a merced de discriminaciones arbitrarias por convivir sin estar casados?. Dos millones son los chilenos que actualmente no pueden acceder a los beneficios previsionales, hereditarios, de salud y sociales que sí gozan aquellos que viven en matrimonio. ¿Es razonable que en el siglo XXI sólo se conciba y quiera promover el bienestar de la familia tradicional, entendida como aquella constituida por un padre, una madre e hijos, sabiendo que en Chile existen otras formas de organización familiares?.

Una madre que es jefa de hogar y que estáa cargo del cuidado de su hijo, una abuela que ha criado a sus nietos, un padre que vive solo con sus hijos o un tío con sus sobrinos, ¿son menos familia que aquella que corresponde al concepto tradicional?, ¿tienen menor valor?, ¿no requieren acaso de la misma protección y atención por parte del Estado que el resto de las familias?. ¿Cuál es la receta de una “familia normal”?, ¿bastan como ingredientes unos padres con hijos?, ¿no son el amor, el respeto, la responsabilidad y el cuidado elementos esenciales de una familia “buena” y “normal”?. ¿No es acaso evidente que sin los elementos señalados no importa qué organización formal tenga ese grupo de personas, sería muy difícil llamarlo “familia”?.

El liderazgo de Piñera consiste justamente en ajustar su manera de gobernar no a sus creencias particulares o a las de aquellos que lo siguen con mayor o menor entusiasmo. Su capacidad como estadista queda probada cuando es capaz de proponer soluciones a los problemas que impiden a un grupo de chilenos alcanzar en la sociedad su mayor realización posible. ¡De esto se trata la política y no de otra cosa!. La regulación de las uniones de hecho permitirá que estas parejas sean consideradas como unidades familiares y sujetos de beneficios sociales por parte de las políticas públicas que impulse el Estado.

Después de leer algunas de mis columnas, la señorita Infante, joven profesional y conservadora (y ciertamente muy encantadora), me dijo que era peligroso aceptar como argumento la sola existencia de una realidad social y me puso como ejemplo el terrible crimen que significa el aborto. Mi respuesta es que el reconocimiento de una realidad requiere que exista una política pública que la enfrente pero el contenido y la finalidad de esa política debe estar exigida y orientada por el bien común de la sociedad. Es decir, en otras palabras, el hecho de que existan miles de abortos en nuestro país no importa que este delito deba ser despenalizado sino que debe ser combatido integralmente, partiendo por sus causas.

A propósito del bien común, el senador Andrés Chadwick señaló: “me parece contrario al bien común, entre otros aspectos, no respetar la dignidad de cada persona; negarle un derecho a quien es sujeto de éste o no garantizarlos debidamente a todas las personas que les corresponden; no darle o abrirle una oportunidad a quien busca una mayor realización personal o permitir discriminaciones arbitrarias. Aun más: la Constitución, en su primera frase, señala que «las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos». Y cuando se gobierna, tener presente esto es esencial.”

Por esto, el programa de gobierno de Sebastián Piñera, entre otras medidas eficaces para fortalecer a las familias, dice: “También nos ocuparemos de los 2 millones de chilenas y chilenos que conviven en pareja sin estar casados. Por ello, protegeremos sus derechos de acceso a la salud, a la previsión, a la herencia y a otros beneficios sociales, removiendo los obstáculos que hoy les impiden ese acceso y las discriminaciones existentes, de forma de construir una sociedad inclusiva y acogedora y no excluyente y castigadora.”

Jacinto Gorosabel.

Publicado: 01/12/2009

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