• 21/octubre/2013 •

Hacia un Nuevo Pacto Social Ciudadano

La gente quiere romper las camisas de fuerza, pero también mantener la estabilidad del Estado. Se percibe que el país avanza hacia un Nuevo Pacto Social Ciudadano, que implicaría Unidad Nacional, profundizar la Regionalización, conciliar el crecimiento económico con el principio de Sustentabilidad, alcanzar una Ética Pública y Privada que permita combatir todo tipo de corrupción y abusos, abrir espacios a la participación ciudadana, fortaleciendo la fiscalización de los actos públicos a través de un Estado probo y transparente y una prensa independiente. La ciudadanía no se conforma con una democracia representativa protegida que quede restringida a dos bloques hegemónicos, sino que aspira a construir una Democracia Profunda, donde los servidores públicos y los representante populares se sometan a una estricta Transparencia.

La necesidad de incorporar cambios profundos en las actuales reglas de convivencia que enmarca la Constitución del 80 en Chile, es una tendencia transversal que se expresa en prácticamente todas las candidaturas alternativas al duopolio que ha administrado por casi 24 años usando el sistema binominal. Ha sido tan profunda y extendida esta demanda ciudadana que los propios bloques oficialistas han tenido que expresar su intención de admitir los cambios y, aunque sea una maniobra electoral, han incorporado en el discurso su voluntad de canalizar esta demanda ciudadana.

¿Cómo hacerlo? Acá surgen diferentes respuestas. Puede ser por la construcción de acuerdos políticos institucionales, respetando los quorum calificados que se requiere para modificar las Leyes Orgánicas Constitucionales que son las que aseguran la permanencia de la Constitución vigente, lo que significa lograr la fuerza suficiente o alcanzar pactos que viabilicen esta vía. O puede ser por el camino de una Asamblea Constituyente, el cual puede abrirse con la voluntad política del Presidente de la República que puede llamar a un Plebiscito para avanzar en una reforma constitucional con una Asamblea Constituyente.

Recuperar el civismo responsable permitiría construir un Nuevo Pacto Social que frene la concentración del poder y de la riqueza en Chile. Una reforma tributaria, que baje la elusión de impuestos de los grandes grupos económicos, favoreciendo el emprendimiento y la innovación a nivel PYME, puede ser la batalla medular contra la inequidad, tal como el fortalecimiento del Estado Regulador, Fiscalizador y Empresario podría ser la palanca para desarrollar las regiones y humanizar la vida en la capital, respetando el medio ambiente. Complementariamente a esto, dos temas fuertes han sido incorporados en la agenda ciudadana: el tema de los alimentos naturales en oposición a los transgénicos y el de salud pública, donde se hace necesario preservar el derecho de las personas a saber lo que come y su derecho a tener una salud preventiva que se establezca con políticas públicas que saquen a la Salud y a la Educación como negocios y mercado.

Un gran común denominador de las candidaturas alternativas se concentran en modificar el sistema injusto, excluyente y concentrador de la riqueza y esto será el eje en el que se avizora el Nuevo Trato, con una ciudadanía que recupera soberanía y asume su rol frente a la clase política tradicional.

Hernán Narbona Véliz

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