• 17/noviembre/2009 •

Hacia una cultura de la producción limpia: huella de carbono y transporte de carga

<b>Rodolfo Aranda</b><br>Ingeniero Comercial Universidad de Chile. Gerente General CGP Consultores.

Rodolfo Aranda
Ingeniero Comercial Universidad de Chile. Gerente General CGP Consultores.

La huella de carbono se está transformando en un requisito que será cada vez más relevante para la exportación de productos a los países desarrollados.

La legislación sobre los inventarios de CO2 se rige internacionalmente a través de la norma ISO 14.064, que permite un catastro de las emisiones de carbono de las empresas, además, de los aportes de reducción y la publicación de todos estos datos, pero la norma no abarca la totalidad del proceso productivo como lo son los proveedores y el transporte.

En Chile, numerosas empresas están asociadas a ISO y al uso de sus normas y, además está en desarrollo la norma ISO 14.067, para el sistema de cálculo de huellas de carbono y su etiquetado, incorporando otras partes del proceso productivo, hasta llegar al consumidor final, sin embargo, aún no hay detalles sobre su fecha de promulgación.

En la práctica, este tipo de normas se han aplicado en Chile a través de los Acuerdos de Producción Limpia (APL), donde el sector agropecuario es el que más avances ha realizado. Como lo señala el Consejo de Producción Limpia (CPL), de un total de 5.640 instalaciones, 3.482 han adherido a 48 acuerdos, y de ellas, el 69% corresponde al sector agropecuario.

Según el mismo Consejo de Producción Limpia, los impactos ambientales y económicos de los APL suscritos, muestran logros significativos. Entre 1997 y 2005, los Acuerdos de Producción Limpia, desarrollados en la Región Metropolitana con los sectores fundiciones, construcción y productores artesanales de ladrillos, permitieron disminuir en más de un 12% las emisiones de material particulado (PM10) de las fuentes emisoras de la región.

Sin embargo, los desafíos son enormes y el tema de la huella de carbono será materia de gran relevancia para los diversos sectores, haciéndose necesario implementar estrategias para su medición y reducción, no sólo respecto a la cadena productiva, sino también a la cadena de transporte.

En este proceso se debe dar relevancia a la contribución que el transporte ferroviario puede hacer para reducir las emisiones de contaminantes y aminorar la huella de carbono. Un tren de carga, en lo que respecta a capacidad y eficiencia, equivale a aproximadamente 80 camiones menos circulando por las carreteras y reduciendo considerablemente la contaminación del medioambiente.

El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, lo declaró en el 2007, con ocasión de la entrega de las conclusiones de la conferencia multipartita medioambiental “Grenelle de L`Environnement”: “ya no serán las soluciones ecológicas las que tengan que demostrar que presentan un interés. Serán los proyectos no ecológicos los que tendrán que demostrar que no es posible hacerlo de otro modo”. Señalando a continuación “vamos a aplicar de inmediato este principio a la política de transportes”.

En Francia, así como en Chile, el sector del transporte es responsable de una parte significativa del incremento de los gases de efecto invernadero, sus emisiones de CO2 han alcanzado los 139,5 Mt. en 2005 lo que significa un aumento del 18% comparado con 1990, a su vez la carretera representa más del 90% de las emisiones de CO2 del sector del transporte. Ante este escenario, la comisión Le Grenelle Environnement planteo, entre otras medidas, aumentar en un 25% la carga transportada por modo ferroviario de aquí al 2012. Ejemplo digno de imitar.

Es lamentable la poca relevancia que se le ha dado al transporte de carga ferroviario, considerando las ventajas que presenta para hacer de Chile un país más competitivo y en consonancia con las políticas medioambientales. La menor producción de material particulado y de emisiones de CO2, la menor tasa de accidentalidad, la mayor capacidad y eficiencia del ferrocarril, son elementos prioritarios, que justifican absolutamente exigir al Estado y a los empresarios el desarrollo de una política pública que lo potencie.

Rodolfo Aranda.

Publicada: 17/11/2009

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